Ver la versión completa : Recuerdos de los viejos tiempos
Cocodrilo feliz
13/06/2018, 20:47
Llevo unas semanas de emociones fuertes. Hoy, un matrimonio joven con dos hijos pequeños se ha llevado la "bambina". Es su primera caravana y les he visto felices, y ya cuando se iban con ella enganchada, a mi se me iba parte de mi vida campista. Porque me recordaban cuando compré mi primera caravana, una pequeña CATUSA que remolcaba con un Renault 5. Aquí termina mi recorrido caravanista y si acaso y en temporada baja, en acampadas de club, acudiré, como ya tengo hecho alguna otra vez, bien alquilando un "bungalow" bien una habitación, si tienen hotel.
Son tantos los recuerdos y anécdotas, que, salvo prohibición del "webmaster", trataré de contar alguno que otro en este hilo.
El legia
13/06/2018, 20:58
gonzalo dejate de pamplinas y traete para mi pueblo el licor de cafe y las pastas, que te estoy esperando hace ya tiempo y tengo ganas de verte, por el hotel no te preocupes que ya lo tienes pagado. un abrazo.
MANCEBO66
13/06/2018, 21:17
Los recuerdos y anectodas quedaran contigo para siempre,ahora toca una una nueva etapa,nuevos recuerdos y anecdotas y siempre tendras lo sembrado a lo largo de tu etapa caravanista y por tanto campista......lo malo olvidado y lo bueno recordado :aplaudir::ovacion::D
Llevo unas semanas de emociones fuertes. Hoy, un matrimonio joven con dos hijos pequeños se ha llevado la "bambina". Es su primera caravana y les he visto felices, y ya cuando se iban con ella enganchada, a mi se me iba parte de mi vida campista. Porque me recordaban cuando compré mi primera caravana, una pequeña CATUSA que remolcaba con un Renault 5. Aquí termina mi recorrido caravanista y si acaso y en temporada baja, en acampadas de club, acudiré, como ya tengo hecho alguna otra vez, bien alquilando un "bungalow" bien una habitación, si tienen hotel.
Son tantos los recuerdos y anécdotas, que, salvo prohibición del "webmaster", trataré de contar alguno que otro en este hilo.
Si ha sido tu deseo, enhorabuena y a seguir disfrutando del campismo en bungalow y lo que se te presente, lo principal es la actitud que por cierto tu la tienes envidiablemente positiva.
Un abrazo
Cocodrilo feliz
14/06/2018, 00:33
NAVAJAS
Pues empezaré por las "navajas", que no son las de Albacete, sino los sabrosos bivalvos que se pescan en algunas playas de Galicia. Las anécdotas no llevan orden cronológico, sino que las iré contando tal cual las vaya recordando.
Cuando el campin Paxariñas no existía, en aquellos pinares monté mi tienda familiar para pasar unos días en los que me había salido un contrato para hacer originales para postales. Me gustó tanto el emplazamiento que al año siguiente volvimos, pero acompañados de varias familias y de algunas más que se unieron al campamento, al ver nuestras tiendas. En el otro extremo de la playa de Montalvo era todo un paraje solitario. Un amigo, de Vigo, que era como yo aficionado a la pesca submarina, vino a pasar un fin de semana con nosotros, y me enseñó a localizar en la arena, cuando baja la marea, las señales por las que se detectan las navajas. Y me enseñó 3 sistemas para pillarlas, ya que están clavadas en forma vertical y a la menor señal de peligro se entierran y no hay manera de pillarlas.
Primero hay que fijarse en una especie de agujeros muy leves, en forma de ojal, de los que salen unas "barbas" que son algas que tienen las navajas enganchadas.
La primera era muy elemental y la menos eficiente: Localizado el "ojal" y la "barba" meter la mano por debajo tratando de evitar que la navaja se entierre más.
La segunda consistía en comprar sal gorda, y cada uno de nosotros llevar una bolsita, en el momento en que el mar se retira y aparecen los "ojales", en cada uno se ponía un poco de sal, y a los pocos minutos las navajas aparecían en la superficie. Cogerlas como si fuesen espárragos. Este sistema tenía la ventaja de que la navaja se pillaba viva, para los mariscadores que las comercializaban.
El tercer sistema era radical: Con una ballena de paraguas se modificaba un extremo haciéndole una pequeña flecha. Localizado el "ojal" se metía la ballena medio metro y, girando 90 grados a un lado, se tiraba y la navaja venía enganchada por las conchas. La diferencia con el sistema de la sal, era que se mataba al bivalvo. Como eran para el consumo inmediato, no tenía mayor importancia.
Todos los días un poco antes de comer pillábamos un par de docenas, que con unas tazas de ribeiro, eran el aperitivo ideal.
Como todo lo bueno, se acaba. Algunos sábados y domingos llegaban excursiones en autobuses, y aunque nosotros en esos días no "operábamos", alguien les explicaba lo de la sal y se tiraban en tromba cuando estaba la marea baja. Así que empezaron a merodear por allí los vigilantes del furtivismo y hubo que renunciar al sabroso aperitivo.
Pero ahora que en esa zona hay tres o cuatro campins y decenas de chalés, a veces, paso por allí y trato de recordar lo bien que lo pasábamos con una tienda familiar y haciendo campin en plena naturaleza y libre.
¡Fueron tiempos!
dsanchezs
14/06/2018, 10:33
Gracias por compartirlo. Ya estoy esperando la próxima.
cormoran
14/06/2018, 10:56
Gonzalo que tiempos aquellos que se podía hacer campisolibre..... lo de las navajas tambien lo hacia yo en Barra, y encima ya de aquella nos permitiamosel lujo de hacer nudismo, es que no bajaba `activamente nadie
El legia
14/06/2018, 11:06
las navajas las hemos cogido no hace mucho en portugal, en frente del camping costa nova en portugal
Gonzalo muchas gracias por compartir ya soy una fiel seguidora tuya,me encantan tus historias,pues de algun modo y manera se parecen tambien a parte de las mias,yo tambien fui aficionada al motocros con mi marido hoy ex y ayer en esa epoca novios tuvimos con nuetra enduro muchos viajitos ,y despues con nuestros hijos acampabamos en pantanos y playas y por supuesto pasamos a caravana de eso hace tiempo pero lo vivido ahi queda. enhorabuena por tener tantas vivencias y gracias de nuevo por compartilas
Cocodrilo feliz
14/06/2018, 18:59
OSTRAS
Va de aperitivos... jejeje. En una zona de la Ría de Arousa cuyo nombre no viene al caso, pasamos un verano en el que por primera y única vez, estuvimos mi hijo y su esposa, mi hija y su esposo, los nietos, y nosotros, juntos, todos en tiendas de campaña. La zona tiene una playita de fondo de ría que está muy bien (o estaba porque ahora estará saturada) y delante de ella había un buen número de bateas. También, alquilaban patinetes, llamados asimismo "pedaletas" de esos que van dos personas dándole a los pedales... así que alquilábamos un par de ellos para llevar a los nietos. Poniéndote gafas de buceo te zambullías y podías ver las cuerdas de las bateas con los mejillones... y los nietos aprendían cómo se cultivaban y todo eso.
En una de las zambullidas observé que algunas bateas no tenían el mismo aspecto que las cuerdas de los mejillones, me acerqué y comprobé que eran como unas cestitas de plástico llenas de algo así como piedras, todas de mayor a menor, como si fuese una enorme e interminable tarta de boda, pero del revés: abajo las tartas pequeñas y arriba las grandes... y como uno es curioso por naturaleza, cogí una "piedra" para ver de qué iba el asunto... y resultó ser una ostra. Una ostra cojonuda, que diría el Rey Emérito. Así que, un poco disimulando, pillé una docena... jejeje. Ya en la tienda y con un Albariño... ¡Placer de dioses!
Lo que me chocó fue que, considerando que las bateas son un cultivo comercial, no hubiese exceso de vigilancia y aunque es cierto que siempre me "moví" con discreción, pareciese que a nadie le importase que me buscase el aperitivo diario. Esto lo acabé entendiendo más adelante, cuando se destapó la "Operación Nécora". El cultivo en las bateas se hacía y el producto se comercializaba... pero la realidad es que sólo era la tapadera del narcotráfico, y que unos campistas pudiesen llevarse una o dos docenas de ostras les importaba un pimiento.
Nunca más hemos vuelto a aquel paraje y nunca más volvimos, mi esposa y yo, a acampar con nuestros hijos y sus respectivas parejas, y los nietos. Mi yerno, con apenas 33 años, fallecería un poco tiempo después víctima de un cáncer. ¡Qué lejos queda todo! Tras quedarse viuda mi hija, pasaron los años y me tocó a mi perder a mi pareja, y ahora es mi nuera la que ha perdido a mi hijo. Todo parece que pasa en un plis-plas y si lo miras bien no hay posibilidad de elección... Bueno, esto último sería filosofía del fatalismo.
Supongo que a estas alturas eso de alquilar un patinete acuático y merodear por las bateas para afanar el aperitivo, ya no es ni siquiera imaginable. Pero aquel verano siempre lo recordaré y, de cuando en cuando, me acerco a Vigo, al barrio de La Piedra a tomarme unas ostras... o a Arcade... y es que a los viejos nos invade la nostalgia, así que cuando todavía hago alguna escapada me siento en una terraza y me hago a la idea de que estoy con Ella, o, ahora, con El. Y el sólo hecho de imaginarme que estoy con ellos me hace feliz. Aunque esté solo.
El legia
14/06/2018, 19:09
voy a tener que ir a hacerte una visita gonzalo, te veo un poco bajo de moral, aun es pronto para asimilar la perdida de un hijo, dicen que el tiempo lo cura todo, no es verdad, lo suaviza un poquito nada mas.un abrazo
Cocodrilo feliz
14/06/2018, 19:18
Estar 5 minutos contigo (charlando y tomando unos chupitos de licor café), aunque sea imaginármelo, me conforta un montón.
Tenemos familia en Ibiza, así que cuando eramos pequeños pasábamos agradables veranos por allí, hará como 40 años .... jaja ... tenemos 52 ahora mismito.
La familia tiene el chalet en Talamanca. Te metías en el agua, andabas unos metros y llegabas como a un campo de lechugas marinas. Con los pies y cuidado tanteabas y entre los dedos podías coger como pipas canailles ... que buenas !!! Ahora a lo mas ves un preservativo flotando y poco mas.
Ni te cuento la de tellinas que cogíamos en la Playa de la Malvarrosa en Valencia en la mismita orilla ... con tomatito, cebolla y pebrella que buenas están. Ahora antes de llegar a la orilla lo mismo coges una insolación, pero otra cosa no se yo.
Animoooooo Cocodrilo, arribaaaaa ... si en la foto pareces Cocodrilo Dundee, solo te falta el sombrero. Poco a poco a levantar cabeza y a seguir caminando.
Olvidate de eso que dices que estas en la prorroga y cuando te recuperes un poco sal de nuevo a jugar el partido ... por cierto mañana tenemos uno de los que nos gustan a todos.
La nostalgia no solo invade a los mayores, con solo "43 años" y siendo el pequeño de una familia numerosa de las de antes, eramos 6 hermanos y otros tantos primos por cada tio, tambien me entra a mi al leer estas lineas y eso que mis recuerdos solo son de las peliculas de super ocho que conservan mis hermanos y primos mayores y proyectamos en las reuniones familiares. Esa epoca de playas semivirgenes con sus pinares en galicia creo que no se van a repetir.
mochila azul
14/06/2018, 23:35
Hace años, no sé cuántos, vi a Cocodrilo Feliz en el camping O Muiño. Me pareció un modelo de campista, caravana pequeña, dos confortables sillas que parecían sillones y una mesa. Les vi pasear por el camping hablando amigablemente con algunos campistas. Siento ahora no haberle saludado. Le sigo en el foro y suelo estar de acuerdo con sus opiniones. Un saludo y ánimo
Llevo unas semanas de emociones fuertes. Hoy, un matrimonio joven con dos hijos pequeños se ha llevado la "bambina". Es su primera caravana y les he visto felices, y ya cuando se iban con ella enganchada, a mi se me iba parte de mi vida campista. Porque me recordaban cuando compré mi primera caravana, una pequeña CATUSA que remolcaba con un Renault 5. Aquí termina mi recorrido caravanista y si acaso y en temporada baja, en acampadas de club, acudiré, como ya tengo hecho alguna otra vez, bien alquilando un "bungalow" bien una habitación, si tienen hotel.
Son tantos los recuerdos y anécdotas, que, salvo prohibición del "webmaster", trataré de contar alguno que otro en este hilo.
Si ha sido tu deseo, enhorabuena y a seguir disfrutando del campismo en bungalow y lo que se te presente, lo principal es la actitud que por cierto tu la tienes envidiablemente positiva.
Un abrazo
Lo mismo que te dice Paquitu, disfruta de la vida día a día, se fuerte.
Un saludo
Llevo años en el foro, leyéndoos sin participar, y me he emociona profundamente leerte Cocodrilo, es un placer. Esta mañana intentaba explicarle a mi marido un poquito de tu historia y la emoción no me ha dejado hablar ...... espero que continúes escribiendo esos recuerdos tuyos. Gracias por estar y seguir adelante
Cocodrilo, solo te conozco de leerte en el foro, me encanta este hilo, pues con tus recuerdos , nos haces recordar los nuestros.Ojala yo pueda tener tantos recuerdos como tu algun dia . Lo importante es poder contarlos
Saludos , y quedamos pendientes de tus relatos
El legia
15/06/2018, 09:50
para que veas gonzalo que somos muchos los que te admiramos, yo te conozco personalmente, pero si no fuese asi daria lo mismo, sigue con nosotros mucho tiempo que disfrutaremos contigo y con tus historias, un abrazo muy fuerte gonzalo.
cormoran
15/06/2018, 10:19
Hace años, no sé cuántos, vi a Cocodrilo Feliz en el camping O Muiño. Me pareció un modelo de campista, caravana pequeña, dos confortables sillas que parecían sillones y una mesa. Les vi pasear por el camping hablando amigablemente con algunos campistas. Siento ahora no haberle saludado. Le sigo en el foro y suelo estar de acuerdo con sus opiniones. Un saludo y ánimo
Mira yo conozco en persona a Gonzalo desde hace un par de años, solo digo una cosa no comparto todas sus opiniones, algunas si e otras non, pero se tengo que debatir con el que se agache y escuche, coñe que es muy alto y no pasa desapercibido. Ademas soy el culpable de que recuperase en cierta medida la parte feliz del cocodrilo..... Gonzalo que no te tenga que echar otra bronca y correrte a picotazos, no te me pongas triste que no te dejo, mira con la nieta guapa que tienes deberías estar de lo mas orgullosos, mírala y veras que algo bueno debes haber hecho en esta vida, vale.
Por cierto, en el post anterior hablas de las ostras de batea, como curiosidad te digo que la investigación para desarrollar esa técnica la empezó en San Miguel de Cobres un primo mío, curiosidades de la vida mira me los has recordado
buenos dias webcampistas,y a ti gonzalo aqui estoy fiel seguidora,no te conozco en persona pero ya eres parte de mis recuerdos adelante y si, sigue hablando y mucho de los recuerdos aquellos que aunque sientas una punzada te van ayudar a pasar el luto que tienes que pasar.y nosotros participamos de ellos con mucho gusto hablar y escribir de los recuerdos sentimientos y pensamientos reconforta el alma y me encantaria poder contribuir para reconfortarte aun que sea poco. adelante amigo
Rapid-in
15/06/2018, 12:35
Todos tenemos nuestros paraisos perdidos, que si bien en lo físico ya no existen o han cambiado irremediablemente, permanecen vivos en nuestros recuerdos. Y gracias a eso, nunca desaparecen del todo.
Es bonito viajar de vez en cuando a nuestros recuerdos, transportarnos mentalmente a esos lugares, volver a vivir esos momentos, volver a ver a esas personas... Y no me refiero necesariamente a las personas que se han marchado, sino también a los que tenemos cerca o a nosotros mismos. El recuerdo de nuestra juventud (!juventud, divino tesoro!) , de la infancia de nuestros hijos (!bendita inocencia!), el tierno beso de buenas noches de nuestros padres o los paseos soleados con nuestros abuelos... Melancolía. Y mezcla de alegría y tristeza.
Pero tampoco debemos quedarnos a vivir en el pasado, anclados a nuestros recuerdos, en permanente lamento por aquello que nunca más volverá. El sol sale cada día y cada día debemos dar gracias a la vida, a lo que tenemos y a los que permanecen con nosotros. El pasado, pasó. Lo vivido, vivido está. Y nada de lo que hagamos podrá cambiarlo. Así que paso corto, vista larga... y !menos cuento!.
Recibe un virtual abrazo.
juan lagi
15/06/2018, 16:17
La vida son etapas...ahora esa pareja joven,empieza su vida campista...y de la mejor manera posible,con la caravana de un amante del campismo,garantía de hacer una buena compra,ya que el verdadero campista mima su caravana...
Dices que se fueron felices,y seguirán felices gracias a ti,que sabes que no les dar a problemas la caravana...
Ánimo,y piensa que al campismo siempre se está a tiempo de volver...me gusta pensar que el campismo no se deja nunca...sólo se aparca por un tiempo.
santurio
15/06/2018, 17:10
... yo siempre digo que el campista nace cuando se cuelga su primera mochila con el almuerzo, y con las 4 cosas necesarias para salir de su rutina, e ir en busca de un trocito de libertad.
... y el auténtico campista muere con la mochila y las botas puestas. Da igual los "elementos" que vayamos teniendo y consumiendo a lo largo de la vida para "ejercer". Da igual que por cualquier circunstancia vendamos éste o aquél elemento de acampada. No hay valor sentimental en las CVs, o en las Autos ... El valor sentimental está en nosotros, y permanece al 100% con nosotros cuando nos deshacemos de esa "cosa material", a la que NOSOTROS les hemos dado vidilla ... y no al revés.
Así que Coco ... bye bye bambina ... y punto pelota. Que pase el siguiente! ... me da igual que sea un autobús de 2 pisos, o una cantimplora del Decathlon. Lo importante es mantener la ilusión para darle caña a nuestro elemento campísta, sea éste el que sea ... y salir una vez más a buscar nuestro trocito de libertad.
Recuerdos:
Una de nuestras historias más "sabrosas" es la de cuando íbamos de acampada libre a las Dunas de la Playa Grande en Miño-A coruña. Con mis 5 hermanos y los "jefes" en una tienda familiar de algodón, pasábamos allí 1 mes en verano. Éramos bastante pobretones, puedo asegurar que quizás los más de todos los que acampaban por allí. Teníamos una pinta!!
... el otro día oí en la radio una noticia sobre la pobreza infantil, y sobre los indicadores que se emplean hoy en día para evaluar si un niño está en situación de pobreza. Me dije ... La leche!! ... si están hablando de mi y de mis hermanos!! :mrgreen::mrgreen: ... y nunca fuimos tan felices. La cuestión es que ahora esos indicadores te dejan prácticamente marginado de la sociedad moderna, y en aquél entonces afortunadamente no del todo.
... Pues a pesar de ser los más "parias" del lugar, a menudo nuestra tienda era el foco de atracción para que mucha gente de otras tiendas y caravanas vinieran a chuparse los dedos (literalmente) con el humilde manjar que mi madre preparaba un día si y otro también al anochecer ... "liscos a o espeto".
De Lugo traíamos las varas de avellano y las pancetas enteras del matadero de cerdos en el que trabaja mi madre, y en Puentedeume mi padre compraba unos inmensos y exquisitos panes de "broa" (boroña de maíz). hacíamos una hoguera en las dunas (se podía) y mi madre cortaba los panes y las pancetas en "liscos" (láminas). Había para todo aquél que se acercara, conocido o no, y así iba apareciendo la bebida y otras cosas para comer. Era un poco como la versión galega de los malvadiscos. Se trataba de pinchar el lisco de panceta en la vara de avellano y ponerla al "espeto" ... empezaba enseguida a gotear la grasilla, y entonces se retiraba y se dejaba gotear en la rebanada de broa. Otra vez adentro y así hasta que estuviera lista ... que ricos! ... éramos muy chiquillos, y a nosotros nos hacía una ilusión tremenda ser los "anfitriones" de aquellas movidas.
Un saludo
Cocodrilo feliz
15/06/2018, 18:09
Pues nada...si os gustan mis historias campistas seguiré contándolas. La siguiente se llamará: "Mejillones". (jejeje: ¡Menuda indigestión virtual!). Ahora tengo que ir a la farmacia que se me acabaron las pastillas...
Que gustazo da leerte cocodrilo, de corazón te digo que me encanta leer tus historias........un abrazo.
Cocodrilo feliz
15/06/2018, 19:45
MEJILLONES
Estábamos la peña acampados en algún lugar de alguna de las rías gallegas, en el borde de un pinar y pegados a una playa de fondo de ría. Éramos 6 ó 7 matrimonios jóvenes, todos con niños pequeños. Como ahora tenemos aprendido, de cuando en cuando por Galicia "entra" una borrasca que lo barre todo y sigue camino de la Meseta... y de esas, al cabo de nuestras acampadas veraniegas nos entraban unas cuantas. Viendo el horizonte poco amistoso, todos nos dispusimos a amarrar bien los "vientos" de las tiendas, a recoger el mobiliario campista, y sobre todo, a proteger a los niños. Por la noche se desató un verdadero aquelarre de rayos y centellas, vientos racheados... hasta que al filo de la madrugada llegó la calma. En la playa y motivado por el mar de fondo que el temporal produjo, había una franja de unos 4 metros de algas arrancadas del fondo marino y entre ellas plásticos, calderos viejos, botellas, cajas de madera y todo tipo de objetos que te puedes imaginar. Entonces alguien vio algo así como unos barriles, envueltos en algas... y, ¡oh, sorpresa: eran cuerdas de mejillones que se habían desprendido de alguna batea!
Entre otro y yo sacamos una de estas cuerdas a la arena, le limpiamos las algas y comprobamos que estaba llena de mejillones, que, en los meses de julio y agosto están en su mejor momento. Enseguida fuimos separando los mejillones y quitándoles el "pito" (eso que asoman por la regandija) y las pequeñas algas. El pito es conveniente quitárselo porque dicen que es algo indigesto, y yo se lo quito incluso a los que vienen en conserva. Lo que había empezado como un aquelarre terminó en un festival gastronómico, pues nuestras respectivas medias naranjas los prepararon al vapor con un poco de limón, en salpicón, con mayonesa, y sobre todo en empanada. Éramos los reyes del mambo.
Al estar de campin libre ciertamente no disponíamos de almacenamiento adecuado para mantener tanta reserva de mejillones en buenas condiciones, así que a partir del segundo día algunos dejamos de seguir con el festival culinario por lógico instinto de supervivencia... pero siempre hay quien no está dispuesto a tirar aquello que todavía tiene buena pinta, en este caso, el que llamaré "cuñao" de turno, que venía a ser el marido de una prima de mi esposa, y el primero al que le había metido el gusanillo del campismo.
El "cuñao" (todavía vive) es un tipo de esos que están convencidos de que a ellos nunca les puede pasar nada; que son los mejores conductores; que están de vuelta de todo; que sus hijos son los más guapos; que su tienda es la mejor; y, además, no se les puede llevar la contraria. Y yo, siempre dispuesto a hacer de abogado del Diablo, solía "picarlo" porque me gustaba verlo cabreado y, sobre todo, preocupado. Así que, viéndo que al tercer día se había preparado una cazuela de arroz con mejillones, y que se los estaba zampando delante de todos para darnos envidia, no se me ocurrió mejor cosa que advertirle (cuando ya se los había zampado) que estos mejillones venían directamente de la batea, así que no habían pasado la fase de depuración, y que si bien comerse dos o tres docenas no implicaba riesgo alguno, a partir del tercer día las posibilidades de pillar una infección intestinal, y una diarrea, eran seguras...
¡Pobre "cuñao"! Tenía (y tiene), además de la esposa, dos hijas y dos hijos... y todos comieron el arroz... pero el único aprensivo era él, así que nadie pilló ninguna diarrea salvo él. Fue casi instantáneo: decirlo yo y salir escopeteado con un ingenio (del que ya hablé más de una vez) que era una tapa de retrete y las patas de una banqueta, para cagar sentado, incluso por la noche en el mar a la luz de las estrellas. Aunque parezca increíble, durante unos días el "cuñao" andaba siempre con el ingenio escondido tras algún matorral y el rollo de papel higiénico... Estuvo unos cuantos días sin hablarme... jajaja. Y cagando a cada paso.
Creo que no volvió a probar mejillones el resto de su vida... considerando que podría tener sobre 25 años y ahora tendrá 85, la dieta de mejillones hay que reconocer que fue duradera.
Cocodrilo feliz
16/06/2018, 19:33
CIGALAS
Según se iban "civilizando" aquellas zonas que habíamos escogido para hacer acampada libre la peña nos veíamos obligados a buscar nuevos emplazamientos para pasar los veranos, siempre con la familia acampada y los maridos yendo de lunes a viernes a currar a Ourense. Alguien localizó el campin Coroso en Ribeira, en el que había una zona de pradera que reunía buenas condiciones para nuestras necesidades... Y allí nos fuimos durante tres o cuatro veranos. En aquella época nada de autovías ni vías rápidas, así que desde Ourense el desplazamiento era bastante incómodo y más de 150 kms.
La pradera era como un terreno añadido, despejado de pinos y un verdadero tostadero, al pegar duro el sol. La playa es grande, empieza en el campin, describe una media luna y termina en las primeras casas de Ribeira. Pero es de arena gruesa, poco compacta y con la marea alta bastante profunda. Estéticamente es muy bonita.
El edificio del bar/restaurante era un antiguo secadero de bacalao, restaurado, todo de piedra y con una terraza dando al mar en la que daba gusto tomarse unas cañas de cerveza. Todas las tardes a partir de las 7 nos sentábamos allí, desde donde se veía Ribeira al fondo, con su puerto en parte de cabotaje y en parte pesquero. La lonja empezaba a esa hora, así que observábamos como entraban los pesqueros y atracaban delante del tinglado de las subastas. Yo me había acostumbrado a tomar la cervecita y luego, sobre las 8, acercarme a la lonja para ver las subastas del pescado. Al principio no te enteras de nada, pero vas aprendiendo hasta cogerle el tranquillo, tarea difícil dada la rapidez con que el subastador canta el precio partiendo del más alto y bajando hasta que alguno de los entradores para la subasta e inmediatamente se mueve por entre las cajas separando las que se queda, tras darle una vuelta, casi como quien se la da a una tortilla en una sartén: los pescadores preparan las cajas con el mejor producto arriba y el más pequeño abajo... el golpe que le dan los entradores hace que lo de abajo quede a la vista... ¡Es un espectáculo!
Total, que unas veces el género era merluza, otros era pulpo, otros era lenguado, otros abadejo... y el género estrella de aquella lonja: La cigala.
Todo el producto estaba en cajas de madera, exactamente iguales. Una caja, en bruto, solía pesar 20 kilos... le descontamos la caja (siempre mojada para que pesase más) y venían siendo unos 18 kilos de cigalas. Así que el subastador empezaba desde 20.000 pesetas con voz alta, e iba bajando... 900, 800, 700... siempre como un susurro y a una velocidad que los profanos éramos incapaces de seguir, hasta que llegaba a 19.000 que volvía a decirlo alto y fuerte. Y volvía al susurro... 900, 800... hasta las 18.000.
Previamente a la subasta, los entradores se daban un paseo por el puerto y controlaban las descargas de los pesqueros. Porque según la abundancia o la escasez del género que pretendiesen comprar, sería el precio en el que cortar la subasta. A base de pasarme alguna tarde que otra curioseando, me iba fijando en estos detalles, como, por ejemplo, que los entradores casi siempre compraban bajo pedido de clientes de los mercados de las ciudades del interior, como Madrid, Zamora, Burgos, etc. o bien para restaurantes concretos de esas ciudades, y que la mercancía pasaba rápidamente a los camiones frigoríficos y partía para sus destinos. Salvo un día: el sábado, pues los domingos no había mercados. Los sábados la mayor parte del género iba a parar a los frigoríficos que había en los tinglados del puerto, y todo era un poco más barato.
También aprendí que, cuando un entrador paraba una subasta, una vez que escogía las cajas con las que se quedaba, la subasta se reanudaba hasta que se vendía todo, partiendo del precio hacia abajo. El que primero paraba la subasta escogía la mejor mercancía, pero pagaba más; los que esperaban, no escogían tanto, pero compraban más barato. Los curiosos, como era mi caso, podíamos hacer algo si nos interesaba una caja (no se podía fraccionar) y el precio, que era, una vez el entrador retiraba las suyas, por el mismo precio, pedirle al subastador quedarnos con una o dos. Así que, aprendido el sistema, decidí quedarme con una... de cigalas: 18 kilos que me costarían unas 9.000 pesetas.
Cuando regresé al campin mi esposa casi me excomulga... ¡9.000 pesetas en cigalas, estás loco!
Separé un par de docenas, de las más grandes y todas hembras con coral y todo eso. Con el resto fui haciendo lotes de una docena... 4 grandes, 4 medianas y 4 pequeñas; en total separadas las que me quedaba para mi, serían unos 16 kilos. Y me fui a la recepción, y a través de la megafonía lancé la "oferta de la semana: Cigalas frescas recién pescadas". En 15 minutos había vendido todos los lotes a 1.000 ptas. cada uno. Aquella noche, mi esposa estaba tan feliz y contenta que nos pegamos un revolcón, silencioso, por aquello de los niños y los vecinos.
Sistemáticamente, todos los sábados acudía a la subasta de la lonja y en algunas ocasiones, con el campin saturado en agosto, llegué a comprar hasta tres cajas... ¡Fue la mejor temporada!
Pero claro... cuando tienes el "negocio" viento en popa, siempre aparece un "cuñao" que te lo revienta... y de tener una actividad en exclusiva se montó una competencia inesperada y se jodió el asunto.
buenos relatos y divertidos tienes material para un buen libro:aplaudir:
santurio
17/06/2018, 23:37
... no me extraña que los lotes de cigalas se vendieran como churros
¿Habrá algo más rico que una buena cigala a la plancha? :cocinar:
Un saludo
Cocodrilo feliz
18/06/2018, 19:35
LANGOSTA
Antes de que el webmaster pusiese en marcha este foro algunos de nosotros, allá por el año 2003, intercambiábamos criterios en el foro "Solocampin.com", foro excelente que como todo aquello que surge de la buena idea de un grupo desaparece inesperadamente por las rencillas de sus fundadores. Un verano de los que hicimos toda la temporada en el campin "O Muiño", tuve ocasión de conocer a algunos de los habituales que venían a pasar una noche o dos, y acababan quedándose todo el mes. Una de las más activas usuarias, también en este foro se deja ver de tarde en tarde, Paloma, me contó que en La Guardia, había un restaurante peculiar donde se comía muy bien y estaba decorado a tope con simbología fascista. Me extrañó que no conociese ese restaurante, pues ese puerto lo visitaba frecuentemente para degustar el crustáceo más exquisito del mundo mundial, la langosta. Siguiendo sus instrucciones, nos fuimos, mi esposa y yo, a reservar mesa...
Al entrar en La Guardia aparece un desvío para bajar al puerto, y ya con el mar a la vista, lo natural es seguir de frente por un paseo que tiene a la derecha el mar y a la izquierda una fila de casas de una o dos plantas, en cuyos bajos siempre hay un restaurante. Como también hay lugares para aparcar el coche, lo natural es quedarse por esa zona. En cualquiera de los muchos restaurantes se come bien y a precio asequible. El restaurante que me había indicado Paloma no está en esa zona, sino en una callejuela que hay a la derecha... de manera que si no vas a cosa hecha, no lo encuentras. Aparcamos y fuimos a reservar mesa a eso de las 11 de la mañana. En la puerta estaba una señora mayor (como yo) y bastante alta, que tomó nota y nos advirtió de que fuésemos puntuales, ya que había dos turnos y el comedor era pequeño...
A la hora fijada ya estábamos allí, y la señora, que resultó ser la dueña y se llamaba Olga, nos acomodó en una mesa para dos, en un comedor en el que no habría más de 12 o 15 mesas, todas llenas. Al fondo había como un altillo con tres escalones, que venía a ser la cocina. Separando ambas estancias, un mostrador/aparador, con unas bandejas llenas de langostas y otros productos del mar.
Enseguida nos pusieron una botella de Albariño, fresquito, y una fuente con trozos de empanada de xoubas. ¡Una delicia! Además, el Albariño fresquito baja por la garganta como si lo hiciese bailando una muiñeira... Sin darnos opción a pedir nada, nos pusieron otra bandeja de empanada, esta vez de zamburiñas. Riquísima. Ella quería repetir... pero ya se habían llevado la bandeja vacía y puesto otra, de nuevo empanada, pero de vieiras... Le dije: Aquí es inútil pedir nada...
La degustación, por llamarle de algún modo, siguió con unas raciones de pulpo guisado y unos chocos fritos rebozados en harina de tempura. La botella de Albariño, pese a mi condición de poco amigo del alcohol, había llegado a su fin, y trajeron otra. Entonces, la señora Olga, puso su mano encima de mi hombro izquierdo y dijo:
"Como pueden apreciar, en esta casa tenemos un gran respeto por algunos personajes históricos. Si alguien está incómodo, ahí tiene la puerta que hay un montón de gente esperando para comer..."
Efectivamente, por las paredes había una cierta profusión de fotos de Franco, José Antonio y Calvo Sotelo, y alguna otra decoración con la bandera de España. Al principio parece que puede ser un truco para diferenciarse y conseguir clientela, pero aquella mano sobre mi hombro izquierdo pesaba como si fuese de plomo. La señora siguió con su discurso:
"Ahora les pondremos la langosta. En este pueblo se come langosta en todos los restaurantes, pero no siempre toda tiene el mismo origen y la misma calidad."
En la medida que hablaba, hacía fuerza con aquella mano de plomo en mi hombro, y aunque pareciese que me estaba hablando a mi, la realidad es que era como un ritual y todos en silencio la escuchábamos...
"Se la pondremos con salpicón y con mayonesa. El salpicón lo hacemos nosotros y está muy rico, y la mayonesa, por la época y por llevar huevo, no nos queda más remedio que ponérselo en bolsitas..."
Por fin retiró la mano del hombro, que el otro día me he dado cuenta de que lo tengo 3 centímetros más bajo que el derecho... seguro que desde aquel día. Y nos pusieron una langosta por persona, partida a la mitad. La langosta es el crustáceo más exquisito, que, además, tiene la particularidad de que se come todo menos la cáscara... El salpicón le iba de maravilla y la mayonesa, aun siendo de sobre, no le iba a la zaga... Cuando terminamos de zampárnoslas, volví a notar la mano de plomo de la señora Olga en mi hombro... y nos espetó:
"Ahora seguirá una merluza "do pincho" a la gallega... Aquí cuesta un poco más que en los restaurantes de la competencia, pero la diferencia está en el producto... como pueden comprobar."
Pues sí, a estas alturas es bastante improbable comer merluza del pincho o langosta pescada en las piedras del litoral de La Guardia. Lo normal es producto congelado o marisco de Marruecos o de sur América. Hicimos, supongo que todos, un esfuerzo y nos comimos la merluza con unos cachelos, tarta de Santiago de postre, y café de pota con un chupito de aguardiente de hiervas. Lo normal, en aquellas fechas, podrían ser alrededor de las 2.000 pesetas por persona... pero ya nos había advertido de que sería un poco más caro... y ese poco eran sobre 6.000 pesetas por persona.
Salimos a la callejuela, Ella y yo, cogidos de la mano, no por habernos dado un ataque de amor juvenil, si no porque nos habíamos papeado dos botellas de Albariño y necesitábamos apoyarnos el uno en el otro. Llegamos al coche, nos sentamos, reclinamos los asientos y dormimos una siesta inmensa, eso sí, cogidos de la mano.
Puede que la siesta durase una hora. Nunca lo supe. Desde luego, durante ese tiempo no nos enteramos de nada de lo que pudiese estar ocurriendo en nuestro entorno. Ni falta que nos hizo.
LANGOSTA
Antes de que el webmaster pusiese en marcha este foro algunos de nosotros, allá por el año 2003, intercambiábamos criterios en el foro "Solocampin.com", foro excelente que como todo aquello que surge de la buena idea de un grupo desaparece inesperadamente por las rencillas de sus fundadores. Un verano de los que hicimos toda la temporada en el campin "O Muiño", tuve ocasión de conocer a algunos de los habituales que venían a pasar una noche o dos, y acababan quedándose todo el mes. Una de las más activas usuarias, también en este foro se deja ver de tarde en tarde, Paloma, me contó que en La Guardia, había un restaurante peculiar donde se comía muy bien y estaba decorado a tope con simbología fascista. Me extrañó que no conociese ese restaurante, pues ese puerto lo visitaba frecuentemente para degustar el crustáceo más exquisito del mundo mundial, la langosta. Siguiendo sus instrucciones, nos fuimos, mi esposa y yo, a reservar mesa...
Al entrar en La Guardia aparece un desvío para bajar al puerto, y ya con el mar a la vista, lo natural es seguir de frente por un paseo que tiene a la derecha el mar y a la izquierda una fila de casas de una o dos plantas, en cuyos bajos siempre hay un restaurante. Como también hay lugares para aparcar el coche, lo natural es quedarse por esa zona. En cualquiera de los muchos restaurantes se come bien y a precio asequible. El restaurante que me había indicado Paloma no está en esa zona, sino en una callejuela que hay a la derecha... de manera que si no vas a cosa hecha, no lo encuentras. Aparcamos y fuimos a reservar mesa a eso de las 11 de la mañana. En la puerta estaba una señora mayor (como yo) y bastante alta, que tomó nota y nos advirtió de que fuésemos puntuales, ya que había dos turnos y el comedor era pequeño...
A la hora fijada ya estábamos allí, y la señora, que resultó ser la dueña y se llamaba Olga, nos acomodó en una mesa para dos, en un comedor en el que no habría más de 12 o 15 mesas, todas llenas. Al fondo había como un altillo con tres escalones, que venía a ser la cocina. Separando ambas estancias, un mostrador/aparador, con unas bandejas llenas de langostas y otros productos del mar.
Enseguida nos pusieron una botella de Albariño, fresquito, y una fuente con trozos de empanada de xoubas. ¡Una delicia! Además, el Albariño fresquito baja por la garganta como si lo hiciese bailando una muiñeira... Sin darnos opción a pedir nada, nos pusieron otra bandeja de empanada, esta vez de zamburiñas. Riquísima. Ella quería repetir... pero ya se habían llevado la bandeja vacía y puesto otra, de nuevo empanada, pero de vieiras... Le dije: Aquí es inútil pedir nada...
La degustación, por llamarle de algún modo, siguió con unas raciones de pulpo guisado y unos chocos fritos rebozados en harina de tempura. La botella de Albariño, pese a mi condición de poco amigo del alcohol, había llegado a su fin, y trajeron otra. Entonces, la señora Olga, puso su mano encima de mi hombro izquierdo y dijo:
"Como pueden apreciar, en esta casa tenemos un gran respeto por algunos personajes históricos. Si alguien está incómodo, ahí tiene la puerta que hay un montón de gente esperando para comer..."
Efectivamente, por las paredes había una cierta profusión de fotos de Franco, José Antonio y Calvo Sotelo, y alguna otra decoración con la bandera de España. Al principio parece que puede ser un truco para diferenciarse y conseguir clientela, pero aquella mano sobre mi hombro izquierdo pesaba como si fuese de plomo. La señora siguió con su discurso:
"Ahora les pondremos la langosta. En este pueblo se come langosta en todos los restaurantes, pero no siempre toda tiene el mismo origen y la misma calidad."
En la medida que hablaba, hacía fuerza con aquella mano de plomo en mi hombro, y aunque pareciese que me estaba hablando a mi, la realidad es que era como un ritual y todos en silencio la escuchábamos...
"Se la pondremos con salpicón y con mayonesa. El salpicón lo hacemos nosotros y está muy rico, y la mayonesa, por la época y por llevar huevo, no nos queda más remedio que ponérselo en bolsitas..."
Por fin retiró la mano del hombro, que el otro día me he dado cuenta de que lo tengo 3 centímetros más bajo que el derecho... seguro que desde aquel día. Y nos pusieron una langosta por persona, partida a la mitad. La langosta es el crustáceo más exquisito, que, además, tiene la particularidad de que se come todo menos la cáscara... El salpicón le iba de maravilla y la mayonesa, aun siendo de sobre, no le iba a la zaga... Cuando terminamos de zampárnoslas, volví a notar la mano de plomo de la señora Olga en mi hombro... y nos espetó:
"Ahora seguirá una merluza "do pincho" a la gallega... Aquí cuesta un poco más que en los restaurantes de la competencia, pero la diferencia está en el producto... como pueden comprobar."
Pues sí, a estas alturas es bastante improbable comer merluza del pincho o langosta pescada en las piedras del litoral de La Guardia. Lo normal es producto congelado o marisco de Marruecos o de sur América. Hicimos, supongo que todos, un esfuerzo y nos comimos la merluza con unos cachelos, tarta de Santiago de postre, y café de pota con un chupito de aguardiente de hiervas. Lo normal, en aquellas fechas, podrían ser alrededor de las 2.000 pesetas por persona... pero ya nos había advertido de que sería un poco más caro... y ese poco eran sobre 6.000 pesetas por persona.
Salimos a la callejuela, Ella y yo, cogidos de la mano, no por habernos dado un ataque de amor juvenil, si no porque nos habíamos papeado dos botellas de Albariño y necesitábamos apoyarnos el uno en el otro. Llegamos al coche, nos sentamos, reclinamos los asientos y dormimos una siesta inmensa, eso sí, cogidos de la mano.
Puede que la siesta durase una hora. Nunca lo supe. Desde luego, durante ese tiempo no nos enteramos de nada de lo que pudiese estar ocurriendo en nuestro entorno. Ni falta que nos hizo.
maravillosa experiencia Gonzalo y exquisita comida....como decía mi padre que te quiten lo bailao ,que eso llevas por delante....esperando el proximo relato gracias por compartir
El legia
20/06/2018, 18:42
gonzalo despues de leerte me estan entrando unas ganas de subir a verte.............
Señor mps
20/06/2018, 18:51
La verdad es que todos tenemos muchos recuerdos en el mundo del camping que nos alegran y nos inculca en esto del mundo del camping. Yo recuerdo iniciarme en las lagunas de ruidera con una canadiense con 5 años. Seguro que esa familia que se llevó tu caravana empieza ahora a disfrutar de este mundillo.
Cocodrilo feliz
22/06/2018, 18:14
MIERDA
Tengo unos cuantos más sobre el asunto gastronómico, pero creo que esto que voy a contar tiene interés, aunque resulte escatológico.
Justo cuando pasé de "tendero" a "caravanista", tres o cuatro familias de Ourense habíamos decidido hacer acampada libre en la playa de La Ladeira, en Baiona, pues aunque éramos de tierra adentro, en la Escudería Ourense habíamos formado una sección de actividades subacuáticas, disponíamos de una lancha fuera borda de un amigo que estaba fondeada en el club náutico de Baiona, y con ella íbamos a las Cíes todos los domingos, mientras nuestras familias quedaban en La Ladeira.
La playa de La Ladeira, por aquellas fechas, estaba totalmente desierta, así que nosotros éramos los únicos que la utilizábamos. Un día, en un diario de Vigo que ya no existe, el alcalde de Baiona (tiempo de Dictadura) señalaba en una entrevista, a unas familias que estaban acampadas allí, en condiciones lamentables y por lo tanto, que iba tomar medidas... Tras leer esas declaraciones, envié una carta al director señalando las deficiencias no sólo de la playa, sino de todo aquel entorno... más o menos:
La Ladeira es una playa de fondo de puerto, por lo tanto y considerando que el mar devuelve todo lo que a él se arroja, está llena de mierda. Todos los restos biológicos de los pesqueros y del puerto deportivo, acaban en esa playa. La parte izquierda de Baiona con sus casas de toda la vida y los apartamentos que se han construido en la colina que está a sus espaldas, está habitada por una serie de personas que, como el alcalde, comen, beben, mean y cagan, y sistemáticamente, tiran de la cadena del retrete, y toda la mierda que generan, acaba directamente en el viejo y obsoleto sistema de alcantarillado de Baiona, y finalmente, en las aguas del puerto. Aquellos que se pueden pagar la estancia en el Parador Nacional, también cagan y mean y tiran de la cisterna y todo acaba en el puerto. Y como el mar no se queda con nada (recordemos los "hilillos" del Prestige) todo acaba en la playa de La Ladeira, que como no la usa nadie el alcalde no se preocupa de limpiarla, y siempre tiene una franja de unos tres metros de algas entre las que es fácil encontrar los cerillotos de los que tiran de la cisterna.
El lío que se originó fue importante, y al año siguiente se estaba inaugurando un campin donde legalmente era inviable, y se remataban unos apartamentos... y todas las mañanas un tractor limpiaba de algas la playa. En poco tiempo una playa de fondo de puerto se ha convertido en una playa concurrida. Dicen que las aguas fecales pasan por una depuradora antes de verter al mar. Luego que si hay unos emisarios que llevan las fecales más allá de las islas Estelas que están allí enfrente... Me gustaría ver eso de la depuradora del campin y las otras que pudiesen haber sido instaladas...
No he vuelto por allí en muchos años; sí de paso. De aquel alcalde franquista nunca más he vuelto a saber nada... y como tenía un Renault 5 y una pequeña caravana, empecé a "moverme" y buscar nuevos horizontes. Quedaba mucho litoral de Galicia por descubrir... ¡Y queda!
que tiempos que podias ir a cies con un "gomonne" hoy entre titulos nauticos, permisos u demas es imposble.
182396 campeggo nautico de los italianos en croacia.
Cocodrilo feliz
23/06/2018, 00:24
Las Cíes son un paraíso natural. Bajo el agua, en la parte de los acantilados y mar abierto, es una maravilla. Ahora ya no es posible sin una serie de licencias y autorizaciones; y menos a mis años. Fondeábamos la lancha a casi 100 metros de los acantilados y nos acercábamos nadando hasta los rompientes... Como yo era el más viejo, aguantar una marea (4 horas) se me hacía largo, así que de cuando en cuando me agarraba a una piedra para descansar, pues subirse a la lancha suponía tal bamboieo que acababas vomitando...
cuento echo de menonos chan da polvora en ons!!!
Por cierto ya aguantabas yo tengo la mitad de tu edad y a los 40 min ya estoy en superficie.
muy acertadas tus letras para ese alcalde:aplaudir:y encima conseguiste que limpiaran la zona
Cocodrilo feliz
23/06/2018, 14:03
JDM: ¡Ojo, que no era pesca con botellas que eso estaba prohibido y era antideportivo..! Cuando tuvimos que dejar La Ladeira (o más correcto: A Ladeira) dejamos de ir a las Cíes y empezamos a explorar Ons, que tenía buenos acantilados pero menos salvajes que Cíes. Los peces cuando baja la marea vienen a "marisquear" a las piedras, y durante esa pausa de una hora de marea baja y las tres siguientes cuando va subiendo, es el momento ideal para la pesca submarina. Cuatro horas con el neopreno y los 10 kilos de plomo en el cinturón eran mucho esfuerzo para mi... que tampoco era un "robocot" sino un enamorado de lo que había bajo el agua mas que de la pesca en si.
Tervil: Limpiar la limpiaron pero para los nuevos usuarios porque nosotros nos fuimos al año siguiente... En la actualidad, y cuando han pasado más de 25 años, me gustaría que me explicasen donde vierten la mierda que generan en el campin Baiona, dónde está la depuradora, y dónde va a parar la mierda que generan los nuevos apartamentos, todo construido a menos de 100 metros de la marea alta, y a menos de 100 metros del río Miñor que desemboca formando una gran charca que rodea toda la arena de la playa... Porque los años pasaron pero la gente sigue meando, cagando y tirando de la cisterna. Y ahora son el doble o el triple que ayer...
Con lo bien que me lo he pasado los últimos 3 años con los críos allí, este año ya no iré, no es por lo que comentas, es más que nada porque 3 años yendo al mismo sitio ya me satura un poco, toca cambiar de zona.
Cocodrilo feliz
26/06/2018, 17:09
El "sitio" estratégicamente, es interesante. Pero la mierda existe y el campin está ubicado en un lugar prohibido, y tengo entendido que hay un pleito que han perdido... pero, en fin, todo se llevó a cabo en momentos en que el "boom" turístico pasaba por encima de todo y de todos...
Lo del pleito creo que es cierto, el primer año vimos una maqueta de una ampliación que querían hacer, querían poner sobre el techo/tejado de la cafetería una zona vip con solárium, un pequeño spa, jacuzzis y camas valinesas, y tenían folletos informativos explicando la futura ampliación, el año pasado en la cafetería me dijeron que ya no se iba a hacer porque no daban el permiso pertinente, se oía por ahí que habían perdido el litigio, pero eso solo eran comentarios que oí, lo fijo es que en la cafetería un camarero nos comentó que ya no se hacía.
Cocodrilo feliz
26/06/2018, 18:21
DRAMA
Hace 5 años falleció mi esposa, y hace unas semanas falleció mi hijo. Esto, dentro de los recuerdos del campismo y las familias que componíamos el núcleo de aquellos años de libertad, me ha llevado a repasar qué ha sido de las demás familias, de aquellos matrimonios y un poco de sus hijos. El resultado es desolador. Y lo curioso es que lo pueda recordar precisamente, yo, que era el mayor de todos, y pese a ello, el que aun sobrevivo.
A la primera familia que le "metí" el virus campista fue a la que llamo del "cuñao" y no por que lo fuese sino por el carácter de la persona. Nuestras esposas eran primas carnales y con una fuerte amistad entre ellas. Él, un excelente vendedor que antes se llamaban "agentes comerciales", con la enseñanza primaria justita, pero presumido, siempre a la última moda, y convencido de que su esposa era la más guapa, la mejor madre, la más lista (que los demás, pues más que él no había ni hay nadie). Sus hijos... lo máximo. En cuanto a ella, también con la enseñanza primaria, laboriosa, buena madre y preocupada por aprender, por leer, por mejorar su formación. Pero claro, en la medida que ella se superaba, él, se iba quedando atrás, se sentía inferior, y eso no era tolerable. Al mismo tiempo, los hijos se iban formando en una sociedad más avanzada y siempre por delante de un padre que, salvo la apariencia, seguía viviendo en dos décadas más atrás. Los choques fueron inevitables, e incluso con violencia. Ahora llevan varios años divorciados. Y sus dos hijos y sus dos hijas, tres de ellos, igualmente divorciados.
La segunda familia era la de un empleado de banca. Bajito y yo alto. Eran los tiempos de "Tip y Coll" y así nos llamaban algunos, de coña... Gran persona. Cuando los bancos empezaron a prejubilar al personal, él fue uno de ellos, y como se aburría, aprendió a tocar el tambor y se incorporó a un grupo de gaiteros y andaba tocando por las fiestas. Últimamente, como con casi todos, nos veíamos muy de tarde en tarde, y en una de estas, me contó que tenía un cáncer, que le estaban aplicando radioterapia y que tenía el pecho medio quemado... Abrió la camisa y me enseñó el pecho. Y me dijo: "Voy a morirme". Y me invitó a tomar un café... ¡Acojonante! Porque, efectivamente, no tardó en morir, posiblemente sin llegar a los 70 años. De los tres hijos que tenían y que crecieron con los míos, suelo encontrarme con uno de ellos que nunca sé si es el mayor, el mediano o el pequeño. Le pregunté por la madre, y me dijo que también había fallecido.
Esta otra familia resulta que estaba pasando unos días en una casa de las que alquilan habitaciones, y coincidieron en la misma playa que estábamos la "peña" de Ourense. Les gustó tanto la idea, que fueron a Vigo y compraron una tienda familiar, con mesas y sillas y se vinieron a acampar con nosotros. También tenían dos o tres hijos varones. Pasado el tiempo se fue disolviendo el grupo y un día vi la esquela de la esposa en el periódico, y como es lógico, fuimos al entierro. Pocos meses después era él el que fallecía. Tampoco llegaron a los 70.
De las cinco familias que constituíamos el núcleo de la "peña", he dejado para el final quizás la historia más dramática. Nos conocimos cuando teníamos 20 años, al coincidir en los exámenes de ingreso en la GC para hacer la "mili". Muy preparado en lo intelectual, había estudiado en el Seminario, y no sé si llegó a ser ordenado en menores, tenía un carácter totalmente opuesto al "cuñao", siempre pesimista, siempre seguro de que si algo malo tenía que pasar, y pasaba, le pasaría a él. Hemos vivido en paralelo toda nuestra vida, tras la convivencia diaria en la GC, ya licenciados, cada uno a su bola pero siempre nos unió un lazo de cariño y amistad. Tenía dos hijas y un hijo de esos que se llaman "tardíos". Las chicas estudiaron carreras mayores en la Universidad de Santiago, y para los desplazamientos los fines de semana, les había comprado un Citroën 2 CV. Si mi memoria no me traiciona, allá por las fiestas del Apóstol que en Ourense se celebran en uno de sus más populosos barrios, las chicas estaban ya de vacaciones y con las carreras terminadas, habían salido a la verbena, y sin que se sepa cómo, lo cierto es que estrellaron el coche contra una plataforma de un camión que estaba estacionado, entraron de tal manera, que a plataforma las degolló. ¡Infinito dolor para unos padres!
No sé el tiempo que pasó, pero luego falleció la madre, y también el padre.
De las cinco familias se han ido muriendo siete entre padres y madres y que yo sepa tres de los hijos.
Vaya pues este si que es un duro y trágico relato, descansen en paz todos.
DRAMA
Hace 5 años falleció mi esposa, y hace unas semanas falleció mi hijo. Esto, dentro de los recuerdos del campismo y las familias que componíamos el núcleo de aquellos años de libertad, me ha llevado a repasar qué ha sido de las demás familias, de aquellos matrimonios y un poco de sus hijos. El resultado es desolador. Y lo curioso es que lo pueda recordar precisamente, yo, que era el mayor de todos, y pese a ello, el que aun sobrevivo.
A la primera familia que le "metí" el virus campista fue a la que llamo del "cuñao" y no por que lo fuese sino por el carácter de la persona. Nuestras esposas eran primas carnales y con una fuerte amistad entre ellas. Él, un excelente vendedor que antes se llamaban "agentes comerciales", con la enseñanza primaria justita, pero presumido, siempre a la última moda, y convencido de que su esposa era la más guapa, la mejor madre, la más lista (que los demás, pues más que él no había ni hay nadie). Sus hijos... lo máximo. En cuanto a ella, también con la enseñanza primaria, laboriosa, buena madre y preocupada por aprender, por leer, por mejorar su formación. Pero claro, en la medida que ella se superaba, él, se iba quedando atrás, se sentía inferior, y eso no era tolerable. Al mismo tiempo, los hijos se iban formando en una sociedad más avanzada y siempre por delante de un padre que, salvo la apariencia, seguía viviendo en dos décadas más atrás. Los choques fueron inevitables, e incluso con violencia. Ahora llevan varios años divorciados. Y sus dos hijos y sus dos hijas, tres de ellos, igualmente divorciados.
La segunda familia era la de un empleado de banca. Bajito y yo alto. Eran los tiempos de "Tip y Coll" y así nos llamaban algunos, de coña... Gran persona. Cuando los bancos empezaron a prejubilar al personal, él fue uno de ellos, y como se aburría, aprendió a tocar el tambor y se incorporó a un grupo de gaiteros y andaba tocando por las fiestas. Últimamente, como con casi todos, nos veíamos muy de tarde en tarde, y en una de estas, me contó que tenía un cáncer, que le estaban aplicando radioterapia y que tenía el pecho medio quemado... Abrió la camisa y me enseñó el pecho. Y me dijo: "Voy a morirme". Y me invitó a tomar un café... ¡Acojonante! Porque, efectivamente, no tardó en morir, posiblemente sin llegar a los 70 años. De los tres hijos que tenían y que crecieron con los míos, suelo encontrarme con uno de ellos que nunca sé si es el mayor, el mediano o el pequeño. Le pregunté por la madre, y me dijo que también había fallecido.
Esta otra familia resulta que estaba pasando unos días en una casa de las que alquilan habitaciones, y coincidieron en la misma playa que estábamos la "peña" de Ourense. Les gustó tanto la idea, que fueron a Vigo y compraron una tienda familiar, con mesas y sillas y se vinieron a acampar con nosotros. También tenían dos o tres hijos varones. Pasado el tiempo se fue disolviendo el grupo y un día vi la esquela de la esposa en el periódico, y como es lógico, fuimos al entierro. Pocos meses después era él el que fallecía. Tampoco llegaron a los 70.
De las cinco familias que constituíamos el núcleo de la "peña", he dejado para el final quizás la historia más dramática. Nos conocimos cuando teníamos 20 años, al coincidir en los exámenes de ingreso en la GC para hacer la "mili". Muy preparado en lo intelectual, había estudiado en el Seminario, y no sé si llegó a ser ordenado en menores, tenía un carácter totalmente opuesto al "cuñao", siempre pesimista, siempre seguro de que si algo malo tenía que pasar, y pasaba, le pasaría a él. Hemos vivido en paralelo toda nuestra vida, tras la convivencia diaria en la GC, ya licenciados, cada uno a su bola pero siempre nos unió un lazo de cariño y amistad. Tenía dos hijas y un hijo de esos que se llaman "tardíos". Las chicas estudiaron carreras mayores en la Universidad de Santiago, y para los desplazamientos los fines de semana, les había comprado un Citroën 2 CV. Si mi memoria no me traiciona, allá por las fiestas del Apóstol que en Ourense se celebran en uno de sus más populosos barrios, las chicas estaban ya de vacaciones y con las carreras terminadas, habían salido a la verbena, y sin que se sepa cómo, lo cierto es que estrellaron el coche contra una plataforma de un camión que estaba estacionado, entraron de tal manera, que a plataforma las degolló. ¡Infinito dolor para unos padres!
No sé el tiempo que pasó, pero luego falleció la madre, y también el padre.
De las cinco familias se han ido muriendo siete entre padres y madres y que yo sepa tres de los hijos.
amigo triste historia, es lo que tiene cumplir años que se van pasando y vas dejando gente querida y conocida en el camino pero a esas historias tristes también sumas las bonitas las felices y te das cuenta que eso es vivir. y tu eres un campeón que vas quedando para contactarlas y enseñarnos a vivir y a valorar a los que te escuchamos leyendo. gracias de nuevo
Cocodrilo feliz
29/06/2018, 16:01
Los años traen estos episodios, buenos y malos tragos. Hay un grupo de condiscípulos del bachillerato que desde hace unos años nos convocan a todos en el lo que fue Colegio de los PP Escolapios de Monforte. Son de allí (los convocantes) pero los avatares de sus profesiones los han llevado a residir en Madrid. Fue una buena idea, y de los 70 (más menos) que éramos de niños y después jóvenes, acudimos a la primera llamada unos 25... algunos con sus esposas, otros con algún hijo, ya que los achaques de la vejez a nuestra edad son evidentes. El único que acudía solo y en su coche, era yo, que por otro lado soy el más mayor... bueno, viejo. Además de viudo, claro.
En 5 años los estragos son brutales: los asistentes bajamos a 15, luego 10, el año pasado 7 y este año 3. Todos estamos en la franja de los 85/87 años. Como el edificio ha dejado de ser convento de Escolapios, viene desde A Coruña (donde tienen una residencia de frailes jubilados) un padre a decirnos una misa... y ya no tienen ninguno de una edad cercana a la nuestra, con salud suficiente para desplazarse... Hemos decidido dejarlo...
También es cierto que los que vamos sobreviviendo tenemos el recurso del recuerdo, aunque no podamos evitar que ese recuerdo abarque todos los avatares. De todas formas nada de lo que pueda contar una persona mayor tiene transcendencia, pues cada persona es un mundo y carece de control sobre el futuro, incluso el propio. Los que tengáis la fortuna de que vuestros padres estén vivos (incluso abuelos) acercaros y darles todo el cariño que podáis, porque son conscientes de su situación; los viejos vemos lo que ocurre a nuestro alrededor, especialmente en nuestra familia, y nos callamos para no estorbar... pero los sentimientos están ahí. De todo esto, en muchos casos, nos enteramos cuando ya no existen y somos nosotros los que pasamos de "hijos que se comen el mundo" a "padres (o abuelos) con remordimientos".
Que razon tienes,nunca dejar para mañana lo que puedas hacer hoy y disfrutar de los padres y abuelos es un pribilegio yo ya no los tengo pero los disfruté vastante nunca suficiente por que sigo estrañandolos.y ahora soy yo la abuela y me gusta esta etapa.un abrazo Gonzalo y sigue con esa fuerza que tienes
Cartulina
29/06/2018, 23:12
Que verdad cocodrilo ¡
pasamos las etapas de la vida muchas veces a contracorriente .
algún día cuando me encuentre mejor te daré mi numero porque seguro que tienes muchas cosas que enseñarme .
Cuando somos niños nuestros padres nos parecen unos carrozas , no vemos que nosotros tambien nos pasa la vida y cuando no les tenemos les extrañamos tantooo tantooo
saludos Gonzalo
Aspirante a jubilada
29/06/2018, 23:49
Estaba leyendo el tema, y ha venido a mi memoria, ya casi borrado. Gonzalo, cocodrilo feliz, creo que te conozco. Cuando he leído lo del Camping Coroso en Ribeira, lo he recordado. Creo que coincidímos con vosotros en el verano de 1981. La zona en la que estábamos, nosotros la llamábamos la Plaza de Orense, porque nosotros era los únicos que no éramos de Orense. En aquel entonces éramos una pareja jovencita, con una niña de 6 meses, en una tienda chalet a la entrada de la plaza. Mi marido era el veterinario de Feiraco. Yo me quedaba durante toda la semana sola con mi niña y el viernes venía mi marido a pasar el fin de semana.
La gente me decía, que si estaba loca quedarme sola con la niña y sin coche. Yo siempre contestaba, que estaba muy acompañada que todos vosotros me echabais una mano. Mi hija aprendió a mantenerse sentada en ese Camping. La niña estaba tan acostumbrada a que todos la dijeseis cosas, que no extrañaba absolutamente a nadie.
No me acuerdo mucho de todos vosotros, pero si de ti y tu mujer: erais los únicos con una caravana los demás teníamos tiendas. A nuestro lado, de los otros que me acuerdo, estaban un matrimonio: Lois y Marita con sus 2 hijos. Creo que él trabajaba en un periódico en Orense y llevaban un carrito-tienda.
Fue un verano maravilloso, me ayudasteis todos un montón, y nos lo pasábamos genial. No se si te acordarás de nosotros. Ahora mi hija tiene 37 años y tenemos un nieto maravilloso de 6 años.
Estaba disfrutando mucho con tus recuerdos y de repente cuando he leído lo del Coroso todo me ha venido a la mente.
Seguimos haciendo camping, ahora viajamos en AC y nos movemos mucho más, pero seguimos manteniendo el espíritu campista de entonces.
Un saludo, muchísimos besos y tienes todo nuestro cariño en estos momentos difíciles.
Yo sigo aquí ¨pillao¨con el hilo.
Cocodrilo feliz
30/06/2018, 13:22
¡Ostraaaaaas!
Pues sí: aquella zona del campin era la "Plaza de Ourense" jajaja. Ese matrimonio al que te refieres (Luis y Marita) estuvieron una o dos temporadas pero dejaron el campismo. Luís es (o era) el hermano de mi esposa, o sea: mi cuñado. El carro/tienda se lo habían comprado a un amigo mío radioaficionado de Oporto. Lois (en gallego) era el hijo mayor de los tres que tenían, es mi ahijado y vive en una casita al lado de la mía... nos vemos a diario.
Todos aquellos niños y niñas que teníamos, los que viven, ahora, como es lógico, han ido formando sus núcleos familiares, y, también es lógico, nos han ido haciendo abuelos jejeje. En pura teoría biológica yo tenía que ser bisabuelo, pero la sociedad está cambiando y los jóvenes "pasan" de los usos sociales como el matrimonio eclesiástico, e incluso del civil. Se juntan, y evitan tener hijos porque nunca tienen el trabajo asegurado para constituir una familia... Hablo en general.
Bueno, hoy toca afeitarse, y luego me iré a comer un pulpito que es sábado y está la pulpeira delante del bar del pueblo. Por la tarde, entre partido y partido del Mundial, contaré otra anécdota que no tiene nada que ver con la gastronomía ni tampoco con los dramas.
Cocodrilo feliz
30/06/2018, 15:55
EL ARTEFACTO
Ya estoy de vuelta. La ventaja de comer de "penalti" como le llamo yo, es que no tienes que ir al "súper" a hacer la compra, no te sobra nada de lo que compras, no tienes que fregar platos y comes en un plis/plas.
Cuando éramos muy jóvenes y muy felices con casi nada que teníamos, cuando "inventamos" Paxariñas, teníamos una estructura mínima de higiene: A mear y cagar había que ir a una zona de piedras cuando la marea estaba baja para que, al subir, limpiase todo... con aquel artilugio al que me he referido en otros comentarios, de una tapa de wáter con unas patas... Para el tema de las aguas había un pequeño manantial del que brotaba constantemente agua potable, así que para beber y para cocinar estábamos servidos.
Un día, uno de los niños vino corriendo a decirnos que había una "cosa rara" en el manantial. Allá fuimos y enseguida, entre la maleza y los matorrales que rodeaban el manantial, vimos una granada de mano, una bomba... Sabíamos que en la playa de Montalvo se habían realizado maniobras militares, así que supusimos que aquella granada estaba allí bien por perderla algún soldado bien por no haber explosionado... así que con unas ramas hicimos un espacio rodeándola, para que nadie (sobre todo los niños) la tocase, mientras íbamos a Sanxenxo a avisar a la GC.
Si nos remontamos a aquellas fechas, por raro que parezca, no existían las prendas deportivas que ahora disponemos. Lo normal es que anduviésemos con un traje de baño (los videos de partidos de fútbol de la época nos muestran cómo eran los "meibas" que se nos metían por la regandija del culo), una camiseta, y unas alpargatas. ¡Ah! y una gorra de patrón de yate (jejeje).
Con esas pintas nos fuimos tres de los "caciques" del grupo al cuartel, donde nos recibió el sargento, al que le explicamos que "había un artefacto" en la playa de Montalvo. Más o menos todos veníamos de hacer la "mili" recientemente, así que sabíamos perfectamente diferenciar una granada de mano, pero por aquellos días los medios informativos hablaban de un "artefacto que había caído de un avión americano en Palomares". Un eufemismo para no decir que lo que se había desprendido era ni más ni menos que una bomba atómica. Y a mi, se me ocurrió referirme a un artefacto en una playa para poner al sargento a prueba... jejeje. El sargento, tras escucharnos atentamente, nos dijo que salían para allí una patrulla, que no tocásemos "el artefacto" ni nos acercásemos a él. Vamos, lo que ya habíamos hecho.
La patrulla de la GC al mando del sargento llegó enseguida y los llevamos al "punto cero". Tras una inspección ocular, comprobaron que era una granada de mano, de las llamadas "de piña", que estaba con el seguro y que no ofrecía peligro alguno, salvo manipulación por un inexperto. A unos metros del sargento estábamos los campistas observando, y yo el más próximo. Entonces, el sargento cogió con las manos la granada, comprobó que estaba con el seguro y, de pronto, hizo el gesto de tirármela... y naturalmente por acto reflejo, yo hice el gesto de protegerme... La metió en una cartera reglamentaria que llevaban y soltó una risotada. Entonces, le dije: "Sargento, con una granada de mano no se hacen bromas, y menos a unos ciudadanos que le hemos ido a avisar. Si quiere, le recito artículo por artículo todos los del Reglamento del Duque de Ahumada, e incluso le puedo cantar el himno de la GC -y añadí para desconcertarlo mas- Porque a lo mejor resulta que he sido cocinero antes que fraile." El sargento se quedó ligeramente desconcertado, un poco pálido, y quizás pensó que aquel tipo larguirucho y delgado con pinta de gilipollas era un oficial del Cuerpo... (jejeje) Se puso serio, pidió disculpas, nos explicó que no había peligro alguno, que disfrutásemos de nuestras vacaciones, y que cualquier cosa que necesitásemos no dudásemos en avisarlo. Que "pasarían" todos los días por nuestro campamento para verificar que nadie nos molestase...
Y efectivamente, todos los días pasaban por allí, me buscaban y me preguntaban si había habido alguna incidencia, si alguien nos había molestado... Hoy, con el campin y las playas de Paxariñas y Montalvo a tope, todo esto puede parecer una historia imposible... pero en aquellos años esas dos playas estaban totalmente desiertas, y las disfrutábamos aquellas seis o siete familias todas para nosotros. Artefactos y GC incluidos.
Cocodrilo feliz
04/07/2018, 13:50
Bueno, de momento hago un descanso en mis relatos. Me voy a pasar unos días en "urgencias hospitalarias" para un repaso de chapa y pintura. Espero no salir con los pies por delante... A mis años nunca se sabe.
Gonzalo divertida y extraña historia......jajaja.......bueno tu por lo que veo tu edad cronológica no corresponde a la que estas disfrutando así que en nada te tenemos por aquí contándonos que te han dicho, un abrazo y que pases muy bien la ITV
Cocodrilo feliz
05/07/2018, 18:19
Duró poco esta acampada... jejeje. La rutina de siempre: Electrocardiograma, analítica, radiografía... y una camilla diseñada para personas de 1.70 y sin almohada. Todo el tiempo echado en forma de "cuatro". Resulta que "voy bastante bien" aunque el corazón está como está y los años son los que son; y los riñones hechos una pena... ¿Lo mejor? Lo mejor es esta frase del informe médico: "Funciones mentales superiores conservadas."
Mi particular conclusión: Cualquier día el "carburador" dirá "Hasta aquí hemos llegado" y no me dará tiempo ni a despedirme... así que por si acaso, quedáis todos despedidos jajaja.
Cartulina
08/07/2018, 17:09
Duró poco esta acampada... jejeje. La rutina de siempre: Electrocardiograma, analítica, radiografía... y una camilla diseñada para personas de 1.70 y sin almohada. Todo el tiempo echado en forma de "cuatro". Resulta que "voy bastante bien" aunque el corazón está como está y los años son los que son; y los riñones hechos una pena... ¿Lo mejor? Lo mejor es esta frase del informe médico: "Funciones mentales superiores conservadas."
Mi particular conclusión: Cualquier día el "carburador" dirá "Hasta aquí hemos llegado" y no me dará tiempo ni a despedirme... así que por si acaso, quedáis todos despedidos jajaja.
Dures lo que dures ya estas durando y te apreciamos y siempre te echaremos de más .
cuidate porque en tu pueblo tienen el mejor pulpo y estoy deseando conocerle y catarle el pulpo
gallego . un abrazo
Cocodrilo feliz
08/07/2018, 17:23
¡¡¡FRANCOOOOO!!! ¡¡¡FRANCOOOOO!!! ¡¡¡FRANCOOOOO!!!
Tranquilos que no me he vuelto loco. En las diversas etapas de nuestro particular campismo libre, una vez que en Paxariñas se montó el actual campin, el grupo se empezó a dispersar, y tres de las familias acabamos en la pequeña y preciosa playa de Portocelo, en Marín. En esta zona había tres playas cada una de su estilo y todas formidables: Portocelo, muy pequeñita y a la que se llegaba dando un paseo desde Marín, lo que motivaba que siempre estuviese saturada; Mogor, preciosa y a media distancia por lo que había que utilizar el coche en unos tiempos en que el coche era un lujo; y, la más formidable de todas y la más alejada y desierta, La Pamán.
A Portocelo se llegaba por un desvío de la carretera comarcal, y ese desvío llegaba al final de la playa y se acababa. A la derecha la playa y a la izquierda una plataforma con arbolado denso y sombra abundante, donde estaba instalado un chiringuito de piedra y al lado un abundante manantial de agua potable. En esa pequeña explanada "cabían" las tres instalaciones de las tres familias que "emigramos" de Paxariñas, habituadas a los amplios espacios para nosotros solos, y ahora encajonados en una playa casi urbana y siempre saturada. Así que hacíamos lo siguiente: Hasta las 11 de la mañana que comenzaba a llegar gente, disfrutábamos de la playa para nosotros. Entre las 11 y las 6 de la tarde, nos sentábamos en nuestras hamacas charlando y escuchando la radio, jugando a las cartas y preparando la comida. Luego la siesta, y desde las 6 la playa volvía a ser para nosotros. Aquello duró una o dos temporadas, y enseguida nos fuimos primero a A Ladeira en Baiona, y luego al Coroso en Ribeira.
Un día, escuchando la radio, nos enteramos de que Franco venía a la Escuela Naval Militar, a Marín, que el yate Azor estaba atracado en el muelle de la Escuela y que Franco había invitado a los periodistas gallegos a una singladura por la ría. Y entonces, en la "peña", empezó el cachondeo por aquello de que al ser yo periodista, no estuviese invitado. Y como a mi me sobrasen recursos para combatir el cachondeo, nos cruzamos unas apuestas a que iba a la Escuela y acababa embarcado en el Azor con Franco. Las apuestas eran de tipo gastronómico: el que perdiese pagaba un arroz con bogavante para todos... Así que, con la pinta que teníamos los campistas, pantalón "meiba", camiseta, alpargatas y gorra de patrón de yate, me subí a mi "Goggomovil" y directo a la Escuela Naval. Para los usos profesionales, llevaba una bandera de España del tamaño del parasol con las letras "PRENSA", que puse a la vista. Ningún problema para entrar; me indicaron el aparcamiento para los periodistas y luego, en una carpa, estaban todos tomando un aperitivo, al pié de la rampa para subir al Azor. Me metí en medio con la cámara en ristre y al poco rato apareció el "Caudillo de España por la gracia de Dios" (¡¡¡manda carallo en qué líos se metía Dios!!!). Se colocó en un lado y todos empezaron a desfilar y a darle la mano... menos los fotógrafos que estábamos haciendo fotos... jejeje.
(continuará...)
Cocodrilo feliz
08/07/2018, 18:10
¡¡¡VAYA LIO!!!
Todos los colegas habían tomado sus correspondientes "vermuts" o copichuelas o lo que cuadrase, así como pinchos varios... así que estaban en buena disposición para navegar con aquel "caudillo" experto en singladuras de todo tipo. Los saludos eran respetuosos (el miedo guarda la viña) pero efusivos. Vamos, que además de "Caudillo por la gracia de Dios" aparentaba que todo dios estaba feliz dándole la mano y agradeciéndole el ágape. Hasta a mi, Franco, me parecía alto y delgado...
Concluido el "besamanos" y el "lameculeo", Franco se dirigió a la rampa de acceso al Azor, subió el primero, tras él su escolta de "armarios" con los uniformes caquis y las gorras carlistas, y atropellándonos unos a otros, los colegas de la prensa. En la primera cubierta (era el primer Azor de los dos que tuvo) y por lo tanto a la sombra, se apalancó el "Caudillo", con los directores y los presidentes de los consejos de administración de los periódicos... y el resto, a la cubierta superior. No quiero pensar en el "bombardeo" de pisadas que repercutiría abajo, dado el tropel de colegas que íbamos allí arriba como sardinas en lata.
Empezó la singladura bordeando la costa izquierda de la ría, así que en 5 minutos ya estábamos delante de Portocelo, y como se trataba de demostrar que había ganado la apuesta, en cuanto localicé la playa empecé a hacer gestos con los brazos y la gorra... y de inmediato, primero mi esposa y mis hijos y luego el resto de las familias de la "peña", me contestaron con parecidos gestos... y la gente que estaba en la terraza del chiringuito, se unió a la "fiesta" sin saber de qué iba, pero pensando que estaban saludando a Franco... Desde la cubierta, los colegas, visto el desarrollo de uno y otro lado y como consecuencia del ágape previo, entraron en un febril intercambio de saludos, y como el Azor acompasase su marcha y casi quedase al pairo delante de Portocelo, la gente de la playa también consideró que aquello era una cortesía del "Caudillo de España por la gracia de Dios", y sin saber ni de dónde ni quién, se empezó a oír lo de ¡¡¡Francoooo Francoooo Francoooo!!! hasta el punto que Franco acabó asomándose por una de las ventanas de la primera cubierta para saludar a los bañistas...
Cuando el Azor reanudó el rumbo y llegamos a la playa de Mogor, como estaba medio vacía, alguien cercano a Franco debió de pensar que tras el recibimiento de Portocelo no compensaba arriesgar el éxito obtenido, y sin más el yate puso rumbo a la Escuela Naval...
Si todo había empezado con un cachondeo entre amigos, el regreso todavía fue un cachondeo mayor... pero me puse serio y reclamé, como ganador de la apuesta, el arroz con bogavante. Claro que, vistos los precios, lo pagamos entre todos los miembros de la "peña".
jajajajajaja:risa_suelos:muy bueno.....me alegro que estes de vuelta de tu reconocimiento medico y con buen humor
Cocodrilo feliz
08/07/2018, 22:24
Me hubiese gustado ilustrar estas anécdotas con fotos, pero un conato de incendio en el laboratorio (hace unos cuantos años) me destruyó la mayor parte del archivo... El día que pierda el sentido del humor es que habré palmado.
Gonzalo un abrazo grande, no te mueras coño que te queremos con nosotros
El legia
09/07/2018, 10:37
Gonzalo un abrazo grande, no te mueras coño que te queremos con nosotros
este nos entierra a todos.jajaja
este nos entierra a todos.jajaja
Ya te digo jajaja.
Me uno a este hilo de anécdotas cocodrile ras.
Yo por edad no he tenido muchas en cuanto a acampada libre, pero curiosamente la que recuerdo fué en Galicia. Correría el año 80 y pocos.
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Cocodrilo feliz
20/08/2018, 17:02
Cuenta, cuenta...
Cocodrilo feliz
20/08/2018, 18:30
OFF TOPIC
Tengo un amigo que recopila historias del pasado de Ourense y a cada paso me llama para que le cuente alguna. Esta es la última que le he facilitado que, evidentemente, es muy anterior a mi época campista, pero refleja cómo era la España de finales de los 40 y principios de los 50. He suprimido nombres concretos porque no me parece correcto referirme a ellos pues todos o casi todos han fallecido. La base del relato es totalmente cierta. No tiene nada que ver con el campismo... si al "webmaster" no le gusta, pues... La verdad es que es entretenido.
HISTORIAS OLVIDAS DE OURENSE:
DE COMO UN OBISPO SE CARGO A UN GOBERNADOR CIVIL
Pretendo contar una historia verídica de ciertos acontecimientos ocurridos en Ourense (cuando era Orense) y que, por imperativo de la censura y del control político de la Dictadura, es difícil que queden ourensanos de aquella época capaces de conocer a fondo la realidad. Voy a utilizar la narración en primera persona ya que debo ser de los pocos que sobrevivo y además de conocerla a fondo, fui testigo privilegiado.
Todo ocurría en los últimos años de la década de los cuarenta y primeros de los cincuenta, con las consecuencias de la Guerra Civil muy presentes, y yo, un muchacho con el Bachillerato recién terminado y la temida Reválida que se “pasaba” en Santiago aprobada, venía a tener 18 años (empecé el Bachillerato a los 11) y todas las tardes acudía al despacho de mi padre (capitán retirado de la Guardia Civil y secretario de la Fiscalía de Tasas) para aprender a escribir a máquina, algo que hice con cierta diligencia y lo que más costaba (y sigue costando) utilizando los 10 dedos de las manos. Así que mi padre aprovechaba mi habilidad para que le pasase a limpio una serie de informes y expedientes que, indirectamente, me fueron introduciendo en un mundo que a los jóvenes nos importaba bastante poco, pero que resultó ser para mi apasionante.
ESTRAPERLO Y ESTRAPERLISTAS
Trataré de reflejar cuál era el ambiente en el que se movía la sociedad, y en especial, la ourensana. En aquellos años todo estaba racionado, desde el aceite a las telas con las que se confeccionaban las ropas, la piel de los zapatos, el combustible… todo. Y todo estaba controlado por dos organismos oficiales creados por el Gobierno de la Dictadura:
La Comisaría General de Abastecimientos y Transportes (Abastos), y la Fiscalía de Tasas (la Fiscalía).
El primer organismo se encargaba de las materias primas y expedía las “cartillas de racionamiento”, una por cada ciudadano, con las que se acudía a las tiendas de ultramarinos y a los comercios, y, previo corte del cupón y pago de la mercancía, las familias disponían de lo más vital para subsistir. Ponía, asimismo, los precios.
El segundo organismo controlaba que los almacenes y los comercios respetasen los precios establecidos y no circulase otra mercancía que la distribuida por Abastos.
Quizás sea una forma demasiado sencilla de explicarlo, pero sustancialmente, era lo que había.
Abastos dependía directamente del Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento. La Fiscalía (en sus primeros años, no) era totalmente independiente, con personal procedente de la Judicatura y del Ejército.
Todo lo que se controla y raciona provoca un mercado paralelo que en aquellos años se conocía como estraperlo, y los que lo protagonizaban eran los estraperlistas. Si nos pusiésemos en este siglo podríamos decir que los “manteros” eran los estraperlistas a los que habitualmente los agentes de la Fiscalía “pillaban”, detenían y denunciaban. Pero, al igual que todos sabemos que los “manteros” son la parte visible de una “mafia”, los estraperlistas que eran “pillados” no eran otra cosa que pobres desgraciados que por unas pesetas trabajaban para los verdaderos estraperlistas, todos ellos familias harto conocidas de la considerada burguesía ourensana. Familias que ahora siguen siendo influyentes ya que andaremos por la tercera o cuarta generación, pero que se hicieron de oro con el estraperlo. Los herederos de los estraperlistas estudiaron en buenos colegios y universidades, conocieron mundo, aprendieron a aparentar y, que nadie dude que, puestos a señalar, mi dedo lo haría con precisión de cirujano. Pero pasaron muchos años, voy viejo para meterme en pleitos, todos aquellos han fallecido y no es cuestión de andar meneándosela a un muerto.
EL SISTEMA
Pondré algunos ejemplos de cómo cuatro desgraciados se la jugaban por cuatro pesetas mientras los verdaderos estraperlistas se forraban.
En Portugal se encontraban algunas materias básicas que además de baratas, las había en abundancia; por ejemplo: las piedras de mechero. ¿Piedras de mechero? Sí, piedras de mechero.
Un número de mujeres, muchas viudas de guerra con pensiones ridículas, confeccionaban unos “sostenes” (ahora: sujetadores) de los de “subir” las tetas, que a mayores de los dos compartimentos donde iban las suyas, llevaban una segunda “copa” bastante más grande. Bajaban en el “tren correo” hasta Arbo o algún otro punto pegado al río Miño y que tuviese a Portugal al otro lado. Pasaban en barcas por la noche y compraban las piedras de mechero que metían en la segunda “copa” de manera que no despertase sospechas. También, así eran aquellos años, las mujeres llevaban sus vestidos por encima de una prenda más íntima, llamada “viso”, y bajo esta prenda una faja y finalmente las bragas. Así que todo lo que iba bajo el “viso” siempre tenía un segundo compartimento para cargarlo de piedras de mechero. Cuando ya estaban “listas” volvían a pasar el río y esperaban el tren ascendente para acarrear la mercancía hasta los presuntos burgueses, que no eran otra cosa que “capos”.
Otras arriesgaban todavía más, y una vez en Portugal, compraban (ellas no compraban nada, sino que transportaban) hilo de cobre, que enrollaban en la cintura en la medida que cada una era capaz de aguantar, pero siempre por encima de los 20 kilos.
De cuando en cuando los agentes de la Fiscalía se veían obligados a intervenir, a sabiendas de que lo importante eran los “capos” de la tantas veces citada burguesía… y en cuando se corría la voz de su presencia en el tren, aquellas mujeres, sobrecargadas de piedras de mechero o con el hilo de cobre enrollado en la cintura, se bajaban del tren en marcha aprovechando que por aquella zona las viejas locomotoras de vapor iban lentas… pero se jugaban la vida y era frecuente que más de una se descalabrase.
El pan que se comía comprado con los cupones de la cartilla de racionamiento, no estaba hecho de harina de trigo, sino de las cascarillas de los diversos granos de cereales, que llamábamos coloquialmente, salvados. Era, evidentemente, pan negro. Pero ¿no había pan blanco hecho con trigo? ¡Claro que sí! Toda la acera de las casas que están (o estaban) a la izquierda del puente del Polvorín se llenaba de mujeres (hoy serían ”manteras”) que extendían una sábana en el suelo y ofrecían pan blanco. Creo que se llama Ponte Codesal, pero para todos era “El Polvorín”. ¡Qué casualidad, que justo enfrente y del otro lado del puente, esté un edificio dedicado a no tengo claro que, llamado La Molinera! Se conserva la enorme chimenea… pero ¿qué se molía allí y quiénes eran los propietarios? Sólo un dato: Eran un grupo de propietarios de la burguesía empresarial de Ourense.
Aquellas mujeres también tenían que salir corriendo cuando aparecían los agentes de la Fiscalía. Como en la actualidad los “manteros”. Y todas eran de bajo nivel social, nula formación (salvo para rezar en las iglesias) y condenadas socialmente a seguir viviendo en la ignorancia… hasta que, inesperadamente, comenzó el fenómeno de la emigración.
(continuará))
Cocodrilo feliz
20/08/2018, 18:59
MARAGATOS
Estoy tratando de reflejar aquella sociedad aparentemente invisible para los “situados” o visible cuando éstos necesitaban comprar pan blanco, piedras de mechero o negociar con hilo de cobre.
Pero ¿cómo aquella burguesía dispuso de los primeros fondos para luego seguir especulando con el estraperlo?
Hay que ir más atrás en el tiempo, cuando todavía estaba España sumida en la Guerra Civil. Galicia, tras el “glorioso alzamiento” quedó toda en la parte franquista y sin mayores problemas se convirtió en la despensa de la intendencia de las tropas que avanzaban sobre Madrid. Dentro de los ejércitos hay algunos códigos no escritos como puede ser el derecho de botín, que supone que los soldados que primero entran en un caserío, o en un pueblo, o en una ciudad, tienen derecho a llevarse aquello que encuentren y que piensen que tiene suficiente valor para venderlo. Pongamos una máquina de coser, o de escribir, algún artilugio antiguo… pero casi siempre son fuerzas de infantería y resulta complicado echar a andar con una máquina de coser al hombro… porque el código no escrito permite el botín pero hace imposible el llevarlo a cuestas. Así que tenemos a unos soldados recién tomado un pueblo que necesitan vender a quién ofrezca algo, una determinada mercancía.
Camiones, coches, medios de transporte más allá del ferrocarril, durante la Guerra escaseaban y casi todos decomisados por el Ejército. Entonces ¿cuál era el medio de transporte de los víveres que necesitaba el Ejército? El medio perfecto eran las reatas de mulas. Las carreteras para cruzar el Padornelo o la Canda o el Manzanal o no existían o estaban todas estratégicamente destrozadas. En Astorga siempre hubo gente capaz y conocedora de todas aquellas serranías, viajera y con olfato para los negocios. A la gente de Astorga se le conoce como “maragatos”. El carácter de los gallegos está resumido en algunas frases: “El gallego no lucha, emigra”; o “Si tienes que enfrentarte a una muralla de montañas que no conoces… mejor mirar al mar y emigrar.” Así que los llamados “maragatos” fueron los más inteligentes y con sus reatas de mulas y su conocimiento de las montañas, venían a Galicia, compraban las mercancías que sabían que tenían vendidas al Ejército, y se las llevaban con sus reatas de mulas. Pero eso suponía una parte de su actividad comercial; la otra parte, el regreso a Galicia, no les rentaba beneficio, sino gasto. Entonces, empezaron a comprar a los soldados, a precios de saldo, los productos procedentes del derecho no escrito de botín, y bien en los aledaños de Astorga bien en Galicia, los tenían más o menos “colocados”.
Así, al socaire de la Guerra Civil, se fueron fraguando ciertas fortunas. Y, algunas de aquellas familias de los “maragatos” decidieron quedarse a vivir en Ourense, montando almacenes al por mayor de productos básicos.
TRADICIONES PROHIBIDAS
Todos los pueblos tienen tradiciones. Algunas son innatas y otras inducidas. Por ejemplo los Carnavales de Laza, Verín, Xinzo o Carballiño. Otra tradición muy arraigada era el baile de Las Candelas, en el Liceo Recreo Ourensano. Todo quedó interrumpido con la Guerra Civil y, tras su final, los gobernantes de la Dictadura no querían eventos con aglomeraciones que pudiesen írsele de las manos. Así que los Carnavales estaban prohibidos. Y aunque era más controlable, el baile del Liceo de las Candelas, y todo tipo de bailes, también.
PODER POLITICO Y PODER FACTICO
Esto es algo que funciona en todas las sociedades: hay un poder político, en caso de dictadura designado a dedo; y hay un poder fáctico que se ejerce desde el control del dinero o desde la imposición de una determinada moral. El poder económico en aquel Ourense estaba representado por los empresarios estraperlistas, si bien era muy discreto. El poder de la moral impuesta según convenga, era puro y duro, y lo ejercían en nombre de Dios los obispos, que, además, controlaban determinados e importantes flujos de dinero.
A la vista, los ourensanos tenían claro que el gobernador civil era el poder político casi sin limitaciones, pues al ser Ourense una de esas provincias perdidas y olvidadas, con infernales comunicaciones, una tasa de analfabetismo importante y con tendencia a la emigración, el gobernador venía a ejercer sus funciones como un “virrey”. Pero el obispo de turno, agazapado en su “Palacio Episcopal” (ahora se llama: Episcopado), suponía un freno cuando algún gobernador se salía del carril de la moral impuesta por la Iglesia Católica.
Para que lo entendamos todos: Las mujeres, según la Iglesia, no eran mayores de edad hasta los 25 años mientras los hombres lo éramos a los 21. La mujer no podía entrar en una iglesia sin medias, con la falda por encima de la rodilla, o manga corta, o escote… y sin un velo. Las monjas iban tapadas de tal suerte que apenas dejaban ver sus rostros… a poco que veamos imágenes de la actualidad comprobaremos cuánto de parecido existe entre esa forma de vestir y la de una musulmana. Casi estamos hablando de un “burka”, o de las dificultades de las mujeres musulmanas por conseguir que se reconozcan sus derechos. Y, siempre, esa moral viene impuesta por una religión. Estoy recordando la España, o el Ourense, de los años 50.
PERFIL DEL “VIRREY”
Intentaré retratar al que creo recordar que fue el segundo gobernador civil tras la guerra. Familia influyente, registrador de la propiedad, se llamaba Vicente y un hermano suyo llamado Armando, era el presidente de la Federación Española de Fútbol. Falangistas/franquistas hasta los tuétanos, estuvo en Ourense entre los años 1945 y 1951 (6 años). Era tal su poder y la seguridad de impunidad que no se paraba en barras. Tenía, en 1951, 44 años. Murió en 1983 a la edad de 76 años.
PERFIL DEL OBISPO
De origen humilde, discreto, sabía ejercer el poder fáctico sin escrúpulos, tirando la piedra y escondiendo la mano. Murió a los 63 años poco tiempo después del episodio que pretendo relatar.
Ya he descrito el tipo de moral impuesta (especialmente a las mujeres) y que todos respetábamos. Pero esa moral poco o nada tenía que ver con la ética. Durante su mandato en la diócesis de Orense se construyó no recuerdo si el seminario mayor o el menor o quizás uno detrás de otro. El 90% del cemento utilizado en toda esa obra fue gentileza de Dragados y Construcciones, empresa, decían, con más poder que tres ministerios juntos. El otro 10% fue gentileza de Saltos del Sil, otra de las empresas poderosas… El cemento era una de las materias que escaseaban. ¿A cambio de qué? No lo sé. Pero algo tendrían que recibir estas empresas del poder fáctico del obispado, y queda claro que no es la misma moral la que se imponía al Pueblo que la que practicaba este obispo.
(continuará)
Cocodrilo feliz
20/08/2018, 19:20
CHOQUE DE PODERES
La memoria me funciona bien, aunque hay algunas cosas que procuro que funcione menos bien (hay que curarse en salud), pero allá por el año 1951 se produjo un choque de poderes espectacular entre el obispo y el gobernador. De nuevo, para ponernos en situación, hay que recordar el ambiente de los años 1949, 1950 y 1951.
El gobierno de la Dictadura y el de EE. UU. trataban de establecer convenios para el uso de bases militares en España. Franco quería que su dictadura fuese reconocida más allá de los Pirineos y había solicitado el ingreso en la ONU. Pero inicialmente fue rechazado por sus simpatías con el fascismo y el nacismo. Necesitaba un lavado de cara que al menos aparentase que en España se respetaban los derechos de sus ciudadanos, para lo que se estaban dando pequeños, medidos y muy controlados pasos. Por ejemplo y desde 1936 estaba prohibida la radioafición; y, como muestra de apertura a partir de 1949 se empiezan a conceder licencias con unas condiciones muy especiales. En este mismo sentido, los gobernadores civiles reciben instrucciones para consentir que se celebren eventos (bailes) en lugares cerrados de no mucha capacidad y siempre fácilmente controlables. Y llega el día 2 de febrero de (tengo dudas) 1950 o quizás 1951, día de la Candelaria y del tradicional “Baile de las Candelas” del Liceo Recreo Orensano y el gobernador autoriza la celebración del evento mientras al obispo le chirrían los dientes y se obsesiona con tomarse la revancha y cargarse al “virrey”. Además, el edificio del Liceo está casi limitando con el Palacio Episcopal (aún quedan restos de estas letras en la fachada) y, casi casi, el obispo se pasa la noche escuchando la orquesta.
LA VENGANZA
El problema para consumar la venganza radicaba en disponer de un arma letal, documentada, certera… Alguien le sugiere al obispo que el secretario de la Fiscalía de Tasas tiene unos expedientes profusamente documentados en los que se denuncia al gobernador por estraperlista y alguna otra no desdeñable cuestión. Fiel a su estilo de tirar la piedra y esconder la mano, a través de un intermediario de su absoluta confianza, contactan con mi padre que les facilita una copia de los cinco expedientes. No tardando mucho, y nos podemos imaginar los vericuetos por los que discurrieron aquellas copias de los expedientes que yo había pasado a limpio una vez más, mi padre es citado en Madrid, en el Ministerio de Gobernación. Empieza la muerte política de un gobernador civil hasta el momento todopoderoso “virrey” de Orense.
ARMA LETAL
Pero ¿de qué iban esos expedientes?
Por alguna razón de las habituales que un poder tan enorme e impune proporcionaban, el “virrey” necesitaba determinados fondos, y, como era (además) el delegado de Abastos, redactó una circular dirigida a los almacenistas (estraperlistas) en la que fijaba una subida de 5 céntimos de peseta en los litros de aceite, gasolina, y los kilos de jabón y harina. Estos cuatro productos eran de extrema necesidad y estaban supercontrolados. Los almacenistas, gente con muy justita formación pero con gran olfato para los negocios y más que rodada en este tipo de situaciones, se percataron de que, en cuanto esos nuevos recargos se repercutiesen a las tiendas y a los ciudadanos, la Fiscalía iría directamente a hacer una inspección, a ellos. Así que decidieron hacer unas reproducciones fotográficas de las circulares (las fotocopias no existían) por lo que pudiese acontecer.
En efecto, los asesores del “virrey” le advirtieron del riesgo que suponían aquellas circulares, y unos policías de la “secreta” se fueron personando en cada uno de los almacenes exigiendo la devolución de la comprometedora circular. Evidentemente, los almacenistas devolvieron el documento original y, en apariencia, el riesgo corrido estaba neutralizado. Y el dinero recaudado con aquel recargo en cualquiera sabe qué bolsillo.
LA FISCALIA
El esquema de este organismo era bastante elemental: Un fiscal que era el que mandaba y que o bien procedía de la Judicatura o era un militar de alto grado. En el siguiente escalón un secretario, habitualmente un funcionario con cierto prestigio, y en algunos casos como era Ourense, procedente de la Guardia Civil. El tercer escalón eran los agentes con uno que era el jefe; el resto eran funcionarios que accedieron a sus puestos bien por ser excombatientes, bien por influencia.
El planteamiento era perfecto, salvo que, dada la corrupción reinante y las mafias del estraperlo, funcionarios honrados e insobornables, en realidad eran un estorbo.
En cuanto algún agente de la Fiscalía levantó un acta a un comerciante por la aplicación de unos precios no previstos, aquello que parecía que se había tapado a tiempo retirando las circulares, entró en ebullición. Y la Fiscalía envió agentes a los almacenistas para que explicasen los recargos de aquellos productos. Los almacenistas (estraperlistas) presentaron las reproducciones fotográficas de las circulares y el secretario de la Fiscalía, sin que le temblase el pulso, ordenó la apertura de cuatro expedientes a nada menos que al gobernador civil.
LOS FISCALES
Desde la constitución de la Fiscalía de Tasas los que venían ejerciendo el cargo de fiscales, casi siempre, aquel Orense (ahora Ourense) no era otra cosa que el primer escalón de su carrera política. Así que apenas tomaban posesión de su cargo ya estaban solicitando el traslado a otro lugar más acorde con sus pretensiones. A esta escasa voluntad de servicio se unió, en uno de esos espacios de uno que se va y el otro que aún no llegó, todo este “belén” de los expedientes al “virrey”, y ya, durante un cierto tiempo es que ni se molestaban en tomar posesión una vez leídos, imaginando un enfrentamiento que no le hacía bien a sus pretensiones de medro político. Por un lado el poder omnímodo de un gobernador y por el otro la honradez insobornable de un secretario procedente de la Guardia Civil.
Los expedientes vegetaban en un cajón de la mesa del despacho del secretario, pues para darles curso se precisaba que hubiese orden del fiscal… que ya dejo dicho que nadie quería ser.
(continuará)
Cocodrilo feliz
20/08/2018, 19:40
COTO ESCOLAR
Dentro de las peripecias de aquel “virrey” todopoderoso, los servicios de inteligencia de Capitanía General (los de la Policía los controlaba el gobernador) que por esas extrañas coincidencias en Ourense los “llevaba” la misma persona que era secretario de la Fiscalía (o sea: mi padre) y gracias a ello no se atrevían a tocarle un pelo, aunque lo intentaron más de una vez, pues estos servicios de inteligencia conocían las andanzas… no sé cómo decirlo… digamos que extrafamiliares del “virrey”. Tampoco, en el siglo XXI nos vamos a extrañar de estas peripecias, ahora que vamos conociendo las del “Emérito” (jajaja). Al fin y al cabo el “virrey” tenía 40 años… Pero claro, estamos hablando de 1951 y de la moral cristiana.
Existía una Orden Ministerial o un Decreto algo que ya no recuerdo, que autorizaba a los maestros nacionales a reservar un espacio de titularidad pública (estado, provincia o municipio) para uso exclusivo de los niños. Se denominaba ”coto escolar”. Una vez autorizada la cesión, el espacio era de los niños y bajo la dirección del maestro, intocable.
Un maestro, allá por algún lugar de la Baja Limia, logró que le autorizasen un terreno pegado al colegio donde los niños corrían y jugaban. Lamentablemente, algún cacique (y los había como las meigas) con mucho poder, se fijó en aquel espacio que le venía al pelo para no sé qué proyecto, y le pidió al maestro que renunciase al coto y se lo cediese, permutándolo por otro… que, evidentemente, no estaba al lado del colegio. Y el maestro dijo que no; que el coto era de los niños y los niños antes que nada.
CHERCHEZ LA FEMME
Listos que son los franceses: Si algo no te encaja, busca la mujer. (jejeje).
No consigo recordar si el cacique era misma persona que el alcalde del municipio, pero en un extenso informe del servicio de inteligencia que me tocó pasar a máquina varias veces, si recuerdo que el secretario del ayuntamiento en cuestión era joven y apuesto y su esposa no le iba la zaga. Decían los que la conocieron, que un bellezón.
El cacique contactó con el “virrey”, le expuso la situación, y como todos eran de la misma cuerda, urdieron un plan para “convencer” al maestro de que lo correcto para él era ceder los derechos del coto escolar. Para “convencerlo” el sistema vino a ser esperarlo una noche y darle una paliza. Seguro que fue una paliza muy persuasiva porque el maestro solicitó el traslado para evitar que métodos tan expeditivos pudiesen repetirse. Cuando se incorporó el nuevo maestro lo primero que hizo fue renunciar al coto escolar.
El cacique logró su fin, pero el “virrey”, en apariencia, no había obtenido beneficio alguno. Bueno, salvo follarse a la esposa del secretario del ayuntamiento que, además de un bellezón, resultó ser un putón verbenero.
Poco a poco y tras conocer el ambiente de la sociedad de aquellos años, vamos entrando en materia y percatándonos de cómo se recaudaba dinero para no se sabe qué fines, o cómo se convencía a un maestro para que cediese los derechos de un coto escolar.
GRANDES EXPRESOS EUROPEOS
La salud de mi padre era la de un hombre mayor, agravada por sus problemas de visión. Así que cuando recibió la citación para acudir a Madrid al Ministerio de Gobernación, advirtió a los que lo convocaban de que necesitaba llevar un acompañante. A vuelta de correo recibió dos billetes de coche cama para dos personas, y fue así como por primera vez viajamos en un vagón de aquellos que iban rotulados como “Coches cama de los grandes expresos europeos”.
En la estación del Norte nos estaba esperando un coche del Parque Móvil Ministerios con su conductor que, amablemente, nos llevó al hotel que nos habían reservado. Al día siguiente nos vino a buscar y nos llevó al Ministerio de Gobernación. También nos estaban esperando y siempre con amabilidad nos llevaron hasta una estancia media en penumbra en la que tras una mesa estaban sentadas cinco personas. En el centro de la mesa un flexo encendido y apuntando hacia abajo contra la mesa. Delante una silla donde le pidieron a mi padre que se sentase. A mi, que llevaba una cartera con una copia de todo el tocho de los expedientes (unos 300 folios a doble espacio), me indicaron otra silla al lado de la puerta de acceso, detrás de mi padre y a unos 5 metros, en plena oscuridad. El que estaba en el centro de la mesa era, por lo que luego fuimos sabiendo, el ministro de Gobernación, los demás altos cargos del Ministerio y un abogado del Estado. Le pidió a mi padre el que presidía que se identificase con nombre, apellidos, domicilio y cargo o cargos públicos que ejerciese, y tras hacerlo, alguien giró el flexo de forma que la luz fuese directamente a la cara de mi padre, seguro que a sabiendas de sus problemas de visión.
Evidentemente trataban de intimidarlo. Y, desde mi posición de observador, la frase más benévola que se me pasó por la imaginación fue ¡¡¡Cabrones!!!
Con 18 años estaba viviendo algo que habitualmente veíamos en las películas; y estaba aprendiendo la realidad del poder de una dictadura. Pero esto de poner un flexo contra una persona para interrogarla “amablemente”, a un capitán retirado de la Guardia Civil con largo recorrido en monarquías, dictaduras, repúblicas, otra vez dictaduras… con toda la guerra desde Africa a Extremadura finalizando en la batalla del Ebro, con un hijo de 20 años muerto en el frente de Madrid, era algo así como hacerle cosquillas en los pies. Le pidieron que expusiese las razones de los expedientes de la Fiscalía, y sin inmutarse y desde la serenidad que siempre le caracterizó, les contestó que todo lo traía escrito y que lo tenía yo en la cartera… que mejor lo iba leyendo.
Pero no, no interesaba una lectura, por otro lado ya disponían ellos, se suponía, de la copia enviada por el obispo; era mejor, dijo el que presidía, escuchar el relato de viva voz. Otra vez se equivocaban, pues esperaban que de esta manera no sería tan detallada la información, pero, como me pasaba a mi, de tanto leer y releer, casi recitábamos el texto de memoria.
A la media hora mi padre había concluido el primero de los expedientes y comenzaba con el segundo. Entonces, el que presidía aquel tribunal decidió que era suficiente, paró el relato, le retiraron el flexo de los ojos y, con mucha amabilidad y luces encendidas, le indicó a mi padre que al día siguiente, a las 11 horas, nos irían a recoger al hotel para estar a las 12 en la Dirección General de Correos y Telégrafos, pues el titular de ese departamento, que estaba entre los cinco del tribunal, era el secretario de la “causa”, y allí firmaría mi padre la declaración que acababa de hacer (sin hacerla del todo), que pasarían a limpio. Siempre sin perder la calma y consciente de que flexo incluido les había ganado la maniobra de la intimidación, les explicó que no era necesario ir a lado alguno, ya que toda la declaración la traíamos firmada. ¡Qué si quieres arroz Catalina! El “tocho” no interesaba ni querían verlo delante. Así que mañana a las 12 en Cibeles.
(continuará)
Cocodrilo feliz
20/08/2018, 20:00
POLITICOS
Nos llevaron al hotel y quedamos para el día siguiente que, puntualmente, el conductor del PMM nos vino a recoger. Ya en la sede de Correos y Telégrafos (en la actualidad Ayuntamiento de Madrid) en un plis plas estábamos con el director general en un despacho con las paredes de madera de cerezo (o algo así). Atentísimo, nos invitó a unas copas y a unos cigarros, pero ni mi padre ni yo éramos fumadores y tampoco nos iba eso del alcohol, así que nos trajeron unos cafelitos y nos pusimos a charlar sobre Madrid y el Museo del Prado que esperábamos visitar antes de irnos. Nos indicó que el chófer del PMM tenía orden de estar a nuestra disposición y llevarnos a donde le pidiésemos, hasta que fuésemos a tomar el tren.
O sea: Llevábamos dos días en Madrid y del motivo del viaje ya casi nos habíamos olvidado. Cuando le pareció bien, y tras invitarnos a repetir los cafés cosa que agradecimos pero no aceptamos, se acercó a la mesa del despacho y cogió un folio a doble espacio donde se suponía que estaba la declaración de mi padre del día anterior ante el tribunal. Venía a decir que estaba demostrado que se había recargado el precio de algunos productos (sin especificar cuáles) pero que se había hecho para disponer de unos ingresos para atender unos fines benéficos a personas muy necesitadas. De nuevo, mi padre, dijo algo elemental: “Yo no he dicho nada de lo que hay aquí escrito”. Cierto, dijo el director general, pero comprenda usted que si asumimos todo su testimonio la imagen del Gobierno quedaría en entredicho y al gobernador habría que meterlo en la cárcel. Pero no se preocupe, pues cuando ustedes lleguen a Orense, el gobernador tendrá la orden de traslado en la mano, posiblemente a Valladolid o a Zamora, allí ejercerá unos meses y luego irá a un puesto de menos visibilidad para finalmente desaparecer de la política. Desde mis tiernos 18 años no daba crédito a lo que estaba escuchando, pero mi padre vino a decir: “Está bien; lo que ustedes digan. Para mi lo importante es que, por estraperlista, lo destituyan como gobernador de Orense…”
INESPERADA TRACA FINAL
El exprés de Galicia venía saliendo de la estación del Norte (también llamada Príncipe Pío) sobre las 12 de la mañana y llegaba a Ourense sobre las 7 de la madrugada. Vamos, casi como el AVE. Fuimos a casa y a las 9 mi padre me estaba llamando porque al ir a la oficina tenía un aviso del gobernador que le invitaba (con su hijo) a una especie de ceremonia de despedida ya que lo trasladaban a Valladolid. En el salón del antedespacho (supongo que todo sigue igual) estaban casi todos aquellos que se conocía como “fuerzas vivas del Régimen” de la provincia, pero que en realidad venían a ser los lameculos, los cortesanos del “virrey”. Charlando con alguno en un corrillo, estaba el gobernador, que nada más ver a mi padre se abrió camino entre todos y tras darle un aparatoso abrazo, vino a decir algo así: “Si algo siento ahora que me voy, es no poder seguir disfrutando la amistad del funcionario más honrado de Orense…” Si escuchar tal afirmación me pareció de una hipocresía celestial, la forma en que lo hizo y lo dijo, parecía que lo sintiese de verdad. Aunque tras lo que había aprendido aquellos dos o tres días en Madrid, me llevó a suponer que alguien desde allá arriba le había ordenado esa expresión pública de agradecimiento, en pago a la diferencia que hubiese supuesto que mi padre en vez de firmar un testimonio de un folio a doble espacio, hubiese firmado el “tocho” de los 300 con la verdad.
EPILOGO
¿Se acuerda alguien de que todo empezó por el cabreo de un obispo? Si la hipocresía de los políticos es capaz de asumir escenas como la del flexo, la del despacho del director general de Correos y Telégrafos, la de la despedida del gobernador que perdía su “virreinato”, la de los administradores terrenales del Sumo Hacedor no tiene límites. Ni el intermediario del que se valió al principio para urdir la muerte política del todopoderoso gobernador, ni mucho menos aquel tieso y vengativo obispo volvieron a cruzar palabra alguna con mi padre. Vuelvo a lo que ya he calificado en el perfil del obispo: Tira la piedra y esconde la mano.
También es cierto que su salud era deficitaria ya que meses después de toda esta historia, fallecía.
Una de las consecuencias de toda esta historia fue que la Fiscalía de Tasas perdió su independencia, y como Abastos, paso a estar bajo el control del gobernador de turno. Luego se acabó el estraperlo y las cartillas de racionamiento y quedaron disueltos ambos organismos.
Como ya pasaron 67 años todo este relato carece de otro interés que conocer la historia de lo que no reflejan los diarios de aquella época. De lo que se “cocía” a espaldas de los ciudadanos. El Baile de las Candelas a partir de aquel año se vino celebrando ininterrumpidamente; y también el de fin de año. Y en Carballiño no necesitaron utilizar el eufemismo de “las mimosas” para enmascarar el Carnaval; ni en Laza, Xinzo… incluso en Ourense. España aún tardó dos o tres años en ingresar en la ONU, pero ingresó. Y Ourense recibió al nuevo obispo como si fuese Jesús entrando con el borriquito el domingo de Ramos. Reaccionario como pocos, sería, porque la sociedad evolucionaba, el primer obispo en decir una misa y predicar una homilía en gallego.
Fallecido mi padre, conservé bastantes informes y expedientes, entre ellos estos que sostienen este relato. Tenían para mi un valor sentimental pero al mismo tiempo venían a ser como piezas acusatorias de conductas de personas que ya no existían. En uno de los varios traslados de domicilio decidí quemarlos. Y los que conservaba, en un conato de incendio del laboratorio fotográfico que tenía, se quemaron con decenas de negativos y fotos.
Me hice viejo y sólo me va quedando la memoria, que no es poco.
Leer tus relatos es como escuchar a mis abuelos. Sobre todo al materno que era militar y de vez en cuando se le "escurría" alguna pequeña anécdota de aquellos años.
Como uno de los viajes de un convoy militar con camiones a gasogeno. Que tenían orden de arrancar a gasolina y después tirar todo el resto a gasogeno.
Y recuerdo que mi abuelo decía, "si llego a seguir las órdenes, todavía estábamos saliendo de Valencia. Aquello no tiraba ni cuando lo hacía bien." E hicieron todo el camino a gasolina.
Sobre el extraperlo, mi abuelo, siendo militar tuvo que recurrir al extraperlo para poder conseguir leche condensada para hacer leche para su bebé ( mi madre) esto era en el 48
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