Ilis
10/05/2007, 19:46
BASTA YA
Para terminar con las invitaciones en casa, sólo nos queda comentar la enorme juerga borrachil.
Esta es una de las ocasiones en las que se pueden aprovechar los conocimientos prácticos del casado. En realidad, un casado es él mismo una fiesta viviente. Por lo menos, eso es lo que me dijo Isa cuando encontró las botellas de ginebra debajo del sofá. Creo recordar que sus palabras exactas fueron: “Eres una inmundicia borracha y repugnante.” Y esa es una magnifica descripción de lo que son las fiestas cuando salen bien.
Toda sociedad necesita sus válvulas de escape. La Grecia clásica tenía sus orgías dionisíacas. La antigua Roma sus bacanales. Pero la sociedad moderna parece haberse despistado. Somos la única cultura de la historia que ha desarrollado un tipo de fiesta donde se puede colar un pelmazo profesional para explicarte los horrores del invierno nuclear.
Para convertir un guateque (creo que ahora lo llaman botellón) incluso en peligroso desmadre, lo primero que hay que elegir bien es el momento. No escojáis un momento normal como el sábado por la noche. Dad una fiesta a las diez de la mañana de un día laborable. Las fiestas se hacen para divertirse, y cualquier cosa que se haga cuando tendrías que estar trabajando resulta divertida. Otras ocasiones idóneas para celebrar fiestas son el día de espera de una sentencia en la sala de lo criminal, las estancias en el hospital (en estos días las noticias nos ilustran sobre ello) y cualquier momento del matrimonio.
Los buenos motivos para hacer una fiesta no son los que creéis. Cumpleaños, bodas, reuniones familiares y demás festejos donde se crea un ambiente de alegría obligatoria son un coñ......digo.. rollazo. Alguna de las mejores fiestas se hacen después de los funerales. La diversión no es lo mismo que la felicidad. La gente feliz necesita no divertirse. La diversión debe hacerte olvidar. Si tienes un matrimonio maravilloso, unos hijos guapísimos y un trabajo fantástico y además estás convencido de que irás al cielo cuando te mueras, ¿por qué demonios vas a querer olvidarlo? LO QUE NECESITAS EN ESTE CASO ES UN LOQUERO QUE TE MIRE A FONDO. Pero todos los demás, los normales, necesitamos muchísima diversión.
Cualquiera que sea la ocasión, organiza bien el suministro de alcohol. No sirve ninguna otra bebida. Cierto que el alcohol mata las células del cerebro, pero es muy selectivo. Sólo mata las células que contienen el sentido común, el pudor, la vergüenza y el autocontrol. Carga la mano en el bar. Destierra el vino blanco. Olvídate de los refrescos y de la soda: contienen una peligrosa proporción de agua, y la única cosa divertida que puede hacerse con agua es tirar a la gente a la piscina. No querrás que tus invitados acaben “medio” curdas ¿no?. Igual se acuerdan repentinamente de la canguro, intentan volver a su casa en coche y se matan por el camino. Si dejas que salga de tu casa algún invitado que consiga meterse en el coche y arrancar, tú tendrás la culpa de que un loco peligroso ande suelto por las calles de la ciudad.
También es preciso que des la fiesta en un lugar adecuado, es decir, en un lugar demasiado pequeño. Tienes que hacinar a la gente para que se suelte la melena. Haced la prueba con gatos: observa lo que hacen cinco gatos en el salón; luego observa lo que hacen los cinco cuando los metes en una bolsa de basura. Es el motivo por el que las fiestas se dan en la bañera, porque siempre salen bien.
Para que salga bien una fiesta es imprescindible que haya un motón de ruido y muchas más persona. Aseguraros de que alguna de estas personas se odien entre sí. Si no, resultará un poco soso. ¿Cómo sería el universo si todo si todo fueran protones positivos sin un mal electrón negativo? No ocurriría nada. El mundo no tendría hidrógeno ni rubias con pantalón corto. El caos necesita cierta organización.
Tampoco sirve cualquier tipo de ruido. No puedes poner U2 si has invitado a tus amigos progres de la Moncloa. Para escoger bien la música, determina la edad media de tus invitados. A continuación pon los éxitos del período de mayor retraso mental de su existencia.
Yo siempre hago servir esta selección:
Banqueras de treinta y muchos................Brincos y Beach Boys.
Ejecutivas de treinta y cinco.................... Simon y Garfunkel y Adamo
Abogadas del estado de cerca de treinta.. Bee Gees y Sergio & Estíbaliz
Meritorias de ventipocos....................... Toreros Muertos y The Pretenders
Un último consejo: si queréis aseguraros de que la fiesta se desmadre completamente, se necesitan unos “catalizadores de fiestas”. Las drogas están bien, pero las peleas con objetos arrojadizos están mejor, y son legales. Coloca en las mesas un motón de cosas que los invitados se puedan tirar unos a otros: cubitos de hielo, servilletas mojadas, etc. Las cosas que salen a chorro de las botellas son mejor. Pero lo mejor de lo mejor son las cosas a las que tu Isa tenga más cariño. En este último caso, procurad que la perdida de conocimiento dure varios días.
Por la vida, Ilis
Para terminar con las invitaciones en casa, sólo nos queda comentar la enorme juerga borrachil.
Esta es una de las ocasiones en las que se pueden aprovechar los conocimientos prácticos del casado. En realidad, un casado es él mismo una fiesta viviente. Por lo menos, eso es lo que me dijo Isa cuando encontró las botellas de ginebra debajo del sofá. Creo recordar que sus palabras exactas fueron: “Eres una inmundicia borracha y repugnante.” Y esa es una magnifica descripción de lo que son las fiestas cuando salen bien.
Toda sociedad necesita sus válvulas de escape. La Grecia clásica tenía sus orgías dionisíacas. La antigua Roma sus bacanales. Pero la sociedad moderna parece haberse despistado. Somos la única cultura de la historia que ha desarrollado un tipo de fiesta donde se puede colar un pelmazo profesional para explicarte los horrores del invierno nuclear.
Para convertir un guateque (creo que ahora lo llaman botellón) incluso en peligroso desmadre, lo primero que hay que elegir bien es el momento. No escojáis un momento normal como el sábado por la noche. Dad una fiesta a las diez de la mañana de un día laborable. Las fiestas se hacen para divertirse, y cualquier cosa que se haga cuando tendrías que estar trabajando resulta divertida. Otras ocasiones idóneas para celebrar fiestas son el día de espera de una sentencia en la sala de lo criminal, las estancias en el hospital (en estos días las noticias nos ilustran sobre ello) y cualquier momento del matrimonio.
Los buenos motivos para hacer una fiesta no son los que creéis. Cumpleaños, bodas, reuniones familiares y demás festejos donde se crea un ambiente de alegría obligatoria son un coñ......digo.. rollazo. Alguna de las mejores fiestas se hacen después de los funerales. La diversión no es lo mismo que la felicidad. La gente feliz necesita no divertirse. La diversión debe hacerte olvidar. Si tienes un matrimonio maravilloso, unos hijos guapísimos y un trabajo fantástico y además estás convencido de que irás al cielo cuando te mueras, ¿por qué demonios vas a querer olvidarlo? LO QUE NECESITAS EN ESTE CASO ES UN LOQUERO QUE TE MIRE A FONDO. Pero todos los demás, los normales, necesitamos muchísima diversión.
Cualquiera que sea la ocasión, organiza bien el suministro de alcohol. No sirve ninguna otra bebida. Cierto que el alcohol mata las células del cerebro, pero es muy selectivo. Sólo mata las células que contienen el sentido común, el pudor, la vergüenza y el autocontrol. Carga la mano en el bar. Destierra el vino blanco. Olvídate de los refrescos y de la soda: contienen una peligrosa proporción de agua, y la única cosa divertida que puede hacerse con agua es tirar a la gente a la piscina. No querrás que tus invitados acaben “medio” curdas ¿no?. Igual se acuerdan repentinamente de la canguro, intentan volver a su casa en coche y se matan por el camino. Si dejas que salga de tu casa algún invitado que consiga meterse en el coche y arrancar, tú tendrás la culpa de que un loco peligroso ande suelto por las calles de la ciudad.
También es preciso que des la fiesta en un lugar adecuado, es decir, en un lugar demasiado pequeño. Tienes que hacinar a la gente para que se suelte la melena. Haced la prueba con gatos: observa lo que hacen cinco gatos en el salón; luego observa lo que hacen los cinco cuando los metes en una bolsa de basura. Es el motivo por el que las fiestas se dan en la bañera, porque siempre salen bien.
Para que salga bien una fiesta es imprescindible que haya un motón de ruido y muchas más persona. Aseguraros de que alguna de estas personas se odien entre sí. Si no, resultará un poco soso. ¿Cómo sería el universo si todo si todo fueran protones positivos sin un mal electrón negativo? No ocurriría nada. El mundo no tendría hidrógeno ni rubias con pantalón corto. El caos necesita cierta organización.
Tampoco sirve cualquier tipo de ruido. No puedes poner U2 si has invitado a tus amigos progres de la Moncloa. Para escoger bien la música, determina la edad media de tus invitados. A continuación pon los éxitos del período de mayor retraso mental de su existencia.
Yo siempre hago servir esta selección:
Banqueras de treinta y muchos................Brincos y Beach Boys.
Ejecutivas de treinta y cinco.................... Simon y Garfunkel y Adamo
Abogadas del estado de cerca de treinta.. Bee Gees y Sergio & Estíbaliz
Meritorias de ventipocos....................... Toreros Muertos y The Pretenders
Un último consejo: si queréis aseguraros de que la fiesta se desmadre completamente, se necesitan unos “catalizadores de fiestas”. Las drogas están bien, pero las peleas con objetos arrojadizos están mejor, y son legales. Coloca en las mesas un motón de cosas que los invitados se puedan tirar unos a otros: cubitos de hielo, servilletas mojadas, etc. Las cosas que salen a chorro de las botellas son mejor. Pero lo mejor de lo mejor son las cosas a las que tu Isa tenga más cariño. En este último caso, procurad que la perdida de conocimiento dure varios días.
Por la vida, Ilis